La cuestión de los límites de las capacidades del asistente de voz «Alisa» de Yandex ha vuelto a estar en el centro de atención. En medio de la discusión en el Ministerio de Digital sobre la posible ampliación de los derechos de los asistentes de IA en los dispositivos preinstalados en Rusia, la empresa se apresuró a dar aclaraciones claras. El jefe del grupo de seguridad de «Alisa AI» y del transporte autónomo de Yandex, Boris Ryutin, declaró directamente: el asistente no tiene ni se prevé que tenga acceso ilimitado a los datos de los usuarios, incluidas las aplicaciones bancarias.
Esta declaración es una reacción directa a la iniciativa que se discute en los círculos gubernamentales. Se trata de la posible inclusión de «Alisa» en la lista de software de preinstalación obligatoria y, lo que es más importante, de otorgarle derechos ampliados en teléfonos inteligentes, tabletas y altavoces inteligentes. Los analistas del mercado ya han expresado su preocupación de que un paso similar pueda conducir a una monopolización real del mercado de asistentes de voz en favor de Yandex.
Posición de Yandex: «todo bajo control»
Ryutin destaca que las capacidades del asistente en un dispositivo móvil siempre han estado y siguen estando estrictamente limitadas por los mecanismos de seguridad del sistema operativo. El acceso es posible exclusivamente a aquellos datos y funciones para los cuales el usuario ha dado un permiso explícito. Según sus palabras, «Alisa» no recibe ninguna capacidad o ventaja adicional frente a los modelos extranjeros, y su funcionalidad se reduce a acciones básicas de asistente. Además, el representante de la empresa insiste: el propietario del dispositivo siempre tiene el derecho de elegir asistente — ruso o extranjero — y este derecho básico debe permanecer inquebrantable.
Esencia de la iniciativa y riesgos
Según la información que circulaba en la industria, el proyecto de decreto en discusión podría otorgar a «Alisa» el estatus de «asistente sistémico» con acceso a funciones del sistema, aplicaciones, notificaciones y capacidades de hardware del dispositivo. Precisamente esta formulación provocó una ola de preocupaciones. Las aplicaciones bancarias almacenan una enorme cantidad de datos confidenciales: desde saldos de cuentas y códigos CVV hasta datos de pasaporte. A través de ellas se realizan transacciones y se presentan solicitudes de crédito. Otorgar al asistente de IA acceso a esta esfera sin restricciones estrictísimas es un riesgo colosal para la seguridad financiera de los ciudadanos.
Es revelador que el propio proyecto de decreto, que a principios de agosto de 2026 apareció en el portal de discusión pública, fue retirado repentinamente. Al parecer, el documento se encuentra ahora en fase de revisión, lo que confirma indirectamente la complejidad y ambigüedad de las normas que contiene.
Mi opinión sobre la situación
Este tipo de iniciativas siempre se equilibran entre el progreso tecnológico y la seguridad digital. Por un lado, la integración de la IA en los escenarios cotidianos es inevitable y conveniente. Por otro, otorgar a una sola corporación, aunque sea sistémica, un acceso ampliado a los datos financieros de los usuarios sin una regulación súper transparente es un precedente peligroso. El mercado necesita reglas de juego claras que excluyan cualquier posibilidad de abuso, no declaraciones ruidosas sobre seguridad que no se pueden verificar externamente. La cuestión de qué exactamente estará disponible para «Alisa» dentro de las utilidades bancarias sigue abierta, y esto es quizás la señal más alarmante.