En torno a la próxima ampliación de los derechos del asistente de voz «Alisa AI» en los dispositivos de los usuarios rusos ha surgido mucho revuelo. Sin embargo, en «Yandex» se apresuraron a poner los puntos sobre las íes, declarando que el asistente no tendrá ni se prevé que tenga ningún acceso ilimitado a los datos de los usuarios, incluidos los de las aplicaciones bancarias.
El jefe del grupo de seguridad de «Alisa AI» y del transporte autónomo de «Yandex», Borís Ryutin, subrayó que las capacidades de cualquier asistente en un dispositivo móvil siempre están estrictamente limitadas por los mecanismos de seguridad del sistema operativo. El acceso solo es posible a aquellos datos y funciones para los que el usuario haya dado un permiso explícito. En esencia, «Alisa» no recibe ningún privilegio adicional en comparación con sus análogos extranjeros y se mantiene dentro del funcional estándar.
La esencia de la iniciativa del Ministerio de Digitalización
El motivo del debate fue la iniciativa del Ministerio de Digitalización, discutida a finales de agosto de 2026. El organismo está considerando la posibilidad de perfeccionar las reglas de preinstalación de software nacional en los dispositivos que se importan a Rusia. Se trata de que «Alisa AI» obtenga derechos ampliados en igualdad de condiciones con otras aplicaciones de sistema, incluido el acceso a notificaciones, autorización y funciones de hardware.
En el proyecto de decreto, que ya apareció y desapareció del portal de actos normativos, se mencionaba que el asistente podría convertirse en un servicio con acceso a funciones y aplicaciones del sistema. Sin embargo, en «Yandex» insisten: incluso si «Alisa» se preinstala, esto no le dará carta blanca para leer información bancaria o correspondencia. El usuario siempre podrá elegir a otro asistente o incluso eliminar por completo el software preinstalado.
Riesgos de monopolización y seguridad
Los analistas y expertos del mercado ven en este paso un doble riesgo. Por un lado, la combinación de la preinstalación obligatoria con la posible ampliación de derechos podría situar realmente a «Alisa» en una posición única, reforzando el monopolio de «Yandex» en el mercado. Por otro, cualquier conversación sobre el acceso a aplicaciones bancarias, donde se almacenan los saldos de las cuentas, los códigos CVC y los datos del pasaporte, genera una preocupación justificada por la seguridad.
Mi opinión: Los desmentidos públicos de «Yandex» son más un intento de aliviar la tensión que una garantía definitiva. El propio planteamiento de ampliar los derechos en el contexto de la preinstalación obligatoria crea un precedente peligroso. Incluso si ahora el acceso está técnicamente limitado, la base regulatoria que permita otorgar a un solo actor capacidades exclusivas es un paso hacia la monopolización del ecosistema digital, lo que a largo plazo conlleva riesgos no solo para la competencia, sino también para la privacidad de los usuarios. Este desarrollo de los acontecimientos debe seguirse con mucha atención.