La cuestión de hasta qué punto la inteligencia artificial puede integrarse en la vida cotidiana ha vuelto a estar en el centro de atención. En medio de los activos debates en el Ministerio de Desarrollo Digital sobre la ampliación de las funciones de los asistentes de IA nacionales, «Yandex» ha emitido una aclaración importante. El jefe del grupo de seguridad de «Alisa» y del transporte autónomo de la empresa, Boris Ryutin, ha negado categóricamente la información de que el asistente de voz pueda obtener acceso ilimitado a los datos personales de los usuarios, incluidas las aplicaciones bancarias.

Según Ryutin, las capacidades del asistente en dispositivos móviles siempre están estrictamente limitadas por la arquitectura de seguridad del sistema operativo. «Alisa» solo puede interactuar con aquellos datos y funciones para los cuales el usuario ha dado su consentimiento explícito e informado. No tiene ni tendrá ningún «privilegio oculto» ni acceso en segundo plano a información sensible, ya sea el saldo de cuentas o datos de pago. El representante de la empresa también subrayó que el propietario del dispositivo siempre conserva el derecho a elegir su asistente, ya sea una solución nacional o extranjera, y que este es un principio básico.

La esencia de la iniciativa regulatoria

El motivo de la preocupación fue la iniciativa debatida en el Ministerio de Desarrollo Digital sobre la modificación de las reglas de preinstalación de software en los dispositivos importados a Rusia. Se trata de una posible ampliación de los derechos de «Alisa» al mismo nivel que otras aplicaciones del sistema. En el borrador del documento, que ya apareció en el portal de actos normativos pero fue retirado para su revisión, se mencionaba que el asistente de IA podría convertirse en un «servicio» con acceso a funciones del sistema, aplicaciones y notificaciones. Precisamente esta formulación generó una ola de especulaciones sobre que «Alisa» obtendría acceso a utilidades bancarias y otros programas que manejan datos confidenciales.

En el ministerio explicaron que el objetivo de los cambios es garantizar reglas transparentes para todos los participantes del mercado y eliminar las ventajas de las soluciones integradas de los fabricantes de dispositivos. Sin embargo, los analistas ven en esto, ante todo, un intento de limitar la influencia de los modelos de IA y asistentes de voz extranjeros en el mercado ruso.

Riesgos y realidad

La situación plantea preguntas legítimas. Por un lado, la preinstalación de «Alisa» ya es una norma desde 2021 y figura en la lista de software obligatorio. Por otro lado, la preinstalación simultánea y la posible ampliación de derechos podrían colocar realmente a «Yandex» en una posición única entre sus competidores. Por eso la empresa insiste tan firmemente en que no recibe ningún privilegio especial y que todos sus poderes están limitados por los permisos del usuario y el marco del sistema operativo.

Mi opinión: Las declaraciones de «Yandex» son un paso inteligente para gestionar los riesgos reputacionales, pero no eliminan la cuestión principal. El propio planteamiento de otorgar al asistente de IA derechos ampliados a nivel de sistema, incluso dentro de modelos «soberanos», crea un precedente peligroso. La cuestión no es si «Alisa» tiene acceso hoy, sino qué mecanismos legales y técnicos garantizan que no lo obtenga mañana. El mercado necesita garantías de seguridad claras, no declarativas.