El viernes, el indicador clave de la política monetaria de Estados Unidos dio una sorpresa: la probabilidad de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal en la reunión de septiembre se desplomó al 50%. Apenas el día anterior, este indicador se situaba en el 70%, y una semana antes incluso había caído al 37%. Esta volatilidad en las expectativas es un fenómeno raro incluso para el actual entorno macroeconómico turbulento.
Los tipos y el bitcóin: un movimiento sincronizado
Al analizar los datos del mercado de futuros, veo que los operadores ahora están prácticamente divididos en dos bandos. Unos descuentan el mantenimiento de los tipos en el rango del 3,50%–3,75%; otros, una subida de 25 puntos básicos hasta el 3,75%–4,00%. Al mismo tiempo, también se ha revisado el horizonte más lejano: el escenario de un aumento hasta el 4,00%–4,25% ahora se ha desplazado de diciembre de 2026 a marzo de 2027. Esto indica que el mercado empieza a dudar de la determinación del regulador.
La correlación con los activos digitales es evidente. El bitcóin, que reacciona con sensibilidad a los cambios en la liquidez, aprovechó esta noticia con un potente impulso alcista. En una semana, el precio de la criptomoneda insignia superó el nivel psicológico de los $80 000, y el viernes se consolidó en torno a los $81 000–82 000, sumando alrededor de un 5% en un día. La reducción de la presión sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar estadounidense creó un entorno favorable para los activos de riesgo.
Geopolítica e inflación: factores de incertidumbre
Unas fluctuaciones tan bruscas en las expectativas del mercado no pueden analizarse al margen del contexto geopolítico. La escalada en torno a Irán y la consiguiente volatilidad de las cotizaciones del petróleo añaden un caos adicional a los pronósticos de inflación. El presidente de la Fed, Jerome Powell, en su reciente encuentro en Jackson Hole, se enfrentó a la falta de consenso dentro del propio comité: no se ha formado una opinión unánime sobre la necesidad de un mayor endurecimiento de la política.
El mantenimiento de la tendencia alcista del bitcóin hasta el veredicto de la Fed el 16 de septiembre dependerá directamente de dos variables: la evolución de la situación en Oriente Medio y los nuevos datos de precios al consumo que se publicarán en los próximos días. Cualquier indicio de desescalada o de desaceleración de la inflación podría empujar al BTC hacia nuevos máximos locales.
Mi opinión: El mercado claramente subestima la determinación de la Fed para combatir la inflación, pero también sobreestima la influencia de la geopolítica en la trayectoria monetaria a largo plazo. Para el bitcóin, el escenario actual es una tormenta perfecta: el debilitamiento del dólar y la caída de los rendimientos reales de los bonos han actuado históricamente como catalizadores del crecimiento. Sin embargo, no hay que olvidar que, en momentos de máxima incertidumbre, la liquidez puede evaporarse tan rápido como apareció. Recomiendo a los inversores mantener la cautela y diversificar sus posiciones antes de la reunión de la Fed.