El presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC), Paul Atkins, ha presentado el esperado proyecto Regulation Crypto Assets. En su iniciativa, no ve solo un conjunto de reglas, sino una herramienta estratégica para recuperar a las empresas cripto que abandonaron masivamente la jurisdicción estadounidense en los últimos cuatro años. Esta declaración marca un intento de revisión radical de la filosofía regulatoria de la agencia.
Abandono de la regulación "coercitiva"
Atkins declaró directamente que el éxodo de proyectos cripto del país no fue provocado por la vaguedad de las normas, sino por su aplicación excesivamente estricta. Según su evaluación, la administración anterior de la SEC apostó por la coerción, lo que en la práctica "asfixió" la recaudación honesta de fondos para startups. Los emprendedores necesitaban instrucciones claras, no litigios judiciales de años.
La queja clave de la nueva dirección es el intento de encajar los activos digitales en leyes de valores escritas en la década de 1930. Este enfoque, según Atkins, no solo no tenía en cuenta las particularidades de los tokens, sino que perjudicaba activamente la entrada de capital, creando una ilusión de accesibilidad mientras el registro era en la práctica imposible.
"En realidad, este enfoque solo perjudicaba la entrada de capital en esta clase de activos, mediante una regulación coercitiva y llamados poco sinceros a 'vengan y regístrense'", subrayó el presidente de la SEC en una declaración oficial.
Competencia global por el capital
Atkins enfatiza que su posición carece de retórica patriótica y se basa en un pragmatismo puro. En la era de internet, los inversores pueden mover fondos entre jurisdicciones con unos pocos clics. La cuestión es clara: o EE. UU. crea condiciones atractivas para trabajar con activos digitales, o el capital seguirá fluyendo al extranjero, donde los reguladores ya han ofrecido reglas de juego claras.
"No podemos engañarnos: los inversores estadounidenses en la era de internet pueden enviar dinero a cualquier lugar. Hay que crear condiciones para que puedan hacerlo en EE. UU. bajo las leyes estadounidenses", señala Paul Atkins.
Fundamento legislativo y apoyo institucional
Sin embargo, Atkins no cree que solo las nuevas reglas de la SEC sean suficientes. Está impulsando activamente la aprobación de la ley CLARITY Act, que establecería a nivel federal una clara delimitación de competencias entre la SEC y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC). En su opinión, solo una ley aprobada por el Congreso creará normas estables que no puedan ser derogadas con la llegada de una nueva administración. El presidente del regulador considera ambos procesos —su propia normativa y la iniciativa legislativa— como partes de un movimiento único para devolver el capital al país.
Mi opinión: La iniciativa de Atkins es un reconocimiento tardío, pero extremadamente necesario, de que la política de "regular mediante la aplicación de la ley" ha fracasado. Sin embargo, el éxito de este plan dependerá no solo de la buena voluntad de la SEC, sino también de la rapidez de los legisladores. Sin la CLARITY Act, el mercado seguirá siendo rehén de la coyuntura política, y las promesas de "puertas abiertas" corren el riesgo de quedarse solo en una declaración de intenciones.