El Gobierno de Rusia está considerando un ambicioso plan para implementar modelos de IA nacionales en sectores clave de importancia estatal. Se trata de seguridad, administración, educación e incluso procesos electorales. En la plataforma del VEF-2026, el viceprimer ministro Dmitri Grigorenko delineó los contornos de una nueva política: en varios sectores, se dará prioridad por defecto a los desarrollos rusos. El Gabinete de Ministros ya está trabajando en este enfoque, con la intención de presentar propuestas concretas.

En los pasillos de la discusión se confirma: el enfoque se desplaza hacia el uso de modelos soberanos y nacionales en servicios públicos y educación. Además, en el ámbito educativo, la medida afectará exclusivamente los niveles escolar y preescolar, y su implementación se realizará a través del mecanismo de contratación pública. Esto significa que las instituciones educativas estarán obligadas a adquirir soluciones que cumplan con los nuevos requisitos.

La ley de IA, que entró en vigor en julio, permite formalmente hasta 2032 el uso de tecnologías extranjeras incluso en sectores prioritarios. Sin embargo, la herramienta clave de influencia no es la prohibición, sino el estímulo económico. Las organizaciones que elijan soluciones extranjeras perderán automáticamente el derecho a apoyo estatal en su implementación. Este enfoque envía una señal financiera clara a las empresas: la transición al ecosistema nacional se vuelve no solo deseable, sino económicamente necesaria para mantener el acceso a beneficios y contratos públicos.

Incentivos y estructura del mercado

Las autoridades también están preparando una agenda positiva: un paquete de medidas de apoyo para los desarrolladores de modelos soberanos. Es interesante que las iniciativas sigan una lógica unificada: el acceso a las preferencias está estrictamente vinculado al origen ruso de las tecnologías. Así, la ANO «Economía Digital» propuso al Ministerio de Digitalización una deducción fiscal de inversión de hasta 20 mil millones de rublos y la contabilización de los gastos en la creación de modelos por el triple de su valor. El propio Grigorenko subraya: las autoridades ni siquiera consideran renunciar a la IA; la apuesta se hace por la soberanía tecnológica.

El nivel macro también confirma la tendencia. El ministro de Finanzas, Antón Siluánov, en la reunión del G20 en Estados Unidos calificó la IA y la automatización como nuevos puntos de crecimiento económico, y su departamento ya aplica algoritmos en la preparación del presupuesto federal. Los ministerios sectoriales también establecen objetivos ambiciosos: el viceministro de Construcción y Vivienda y Servicios Comunales, Konstantín Mijáilik, espera trasladar a la IA la mitad de los procesos en construcción y servicios comunales para 2030.

Ya se ven resultados prácticos. La plataforma «Opturana» fue la primera en el mundo en optimizar los horarios del transporte público con IA, reduciendo los tiempos de inactividad entre rutas en Moscú en un 34%. Sin embargo, la brecha con los líderes globales persiste: la proporción de productos con funcionalidad de agente real en el registro ruso se estima en solo un 5%, frente al 39% a nivel mundial. Esto indica un potencial de crecimiento significativo.

Según el pronóstico base de AIANA, el volumen del mercado de IA en Rusia crecerá de 316,1 mil millones de rublos a 830 mil millones para 2030, y en un escenario favorable alcanzará los 1,12 billones. La lucha por una cuota en los sectores prioritarios se convierte para los desarrolladores en una cuestión de supervivencia y crecimiento estratégico.

Mi opinión: Este rumbo no es solo una inclinación administrativa, sino un intento de crear un circuito tecnológico autosuficiente. Para inversores y desarrolladores, la señal es inequívoca: el futuro pertenece a quienes estén dispuestos a construir infraestructura dentro del país, no a adaptar soluciones ajenas. La cuestión es el ritmo: ¿podrá la industria rusa cerrar la brecha quíntuple en IA de agentes para 2030, cuando finalice el período de transición?