El mercado bursátil estadounidense entra en una de las semanas más tensas del año tras una fuerte venta masiva el viernes. El Nasdaq se desplomó un 2,86%, su peor día desde principios de junio, mientras que el índice S&P 500 perdió un 1,82%.

Las elecciones intermedias en EE. UU., las señales de alarma en torno al gasto en inteligencia artificial y una serie de informes corporativos conforman un cóctel capaz de provocar una volatilidad aún más profunda. La sesión del viernes ya recibió el nombre informal de «stock-pocalipsis», un término para una venta masiva de acciones abrupta y profunda.

Los detonantes de la venta masiva

El motivo clave fue la alta velocidad de quema de capital en IA. Las acciones de Intel se desplomaron casi un 29%, Amazon decepcionó a los inversores y Alphabet ya había perdido cerca de $500 mil millones de capitalización. Los resultados de las empresas reforzaron las dudas de que las inversiones a gran escala en infraestructura de inteligencia artificial se amortizarán en un futuro previsible.

La presión adicional la ejercieron los informes sobre el riesgo de obtener una calificación «basura» para Anthropic tras su IPO, lo que intensificó la preocupación por la carga de deuda en el sector. El panorama negativo se vio agravado por los datos sobre el hackeo de Binance por $6,3 mil millones. Los precios del petróleo, mientras tanto, se mantienen en niveles elevados debido a la tensión en Oriente Medio, lo que sigue presionando las expectativas de inflación.

Resulta revelador que la caída del Nasdaq coincidiera con el aumento de las posibilidades de los demócratas en las elecciones intermedias. Los analistas coinciden: la semana será como mínimo tensa.

Dispersión de pronósticos: de la corrección al desplome

Las evaluaciones de los expertos divergen radicalmente. Mike Wilson, de Morgan Stanley, espera una caída del S&P 500 de aproximadamente el 9% desde su máximo histórico, hasta los 7100 puntos, considerando dicha corrección como un momento para comprar con un nivel objetivo de 8000 para finales de año. Michael Hartnett, de Bank of America, se muestra «tácticamente cauteloso» hasta mediados de noviembre, esperando una mayor caída debido a los riesgos políticos y los temores en torno a la IA.

El escenario más drástico lo expresó Dario Perkins, de TS Lombard: un modelo que tiene en cuenta los riesgos de la IA admite una caída del S&P 500 de al menos el 30%. Tal corrección borraría cerca de $20 billones de capitalización. No obstante, Perkins no considera la inestabilidad actual como un detonante inequívoco para un desplome tan profundo.

Durante la semana se publicarán los informes de Apple, AMD y Palantir, y el viernes, los datos del mercado laboral. Parte de los inversores espera una corrección saludable; otros temen que la caída del viernes sea solo el principio.

Análisis de Cryptalist: El mercado se ha convertido en rehén de dos narrativas sobrevaloradas a la vez: la monetización ilimitada de la IA y la estabilidad política. La venta masiva del viernes refleja no tanto una ruptura fundamental como la fragilidad de la concentración de capital en el sector tecnológico. La visión institucional de Cryptalist: la volatilidad a corto plazo es inevitable, pero es precisamente ella la que genera puntos de entrada para posiciones a largo plazo en activos de calidad.