Desde el 1 de septiembre, en Rusia entró formalmente en vigor la ley sobre la regulación de las criptomonedas. Sin embargo, sería prematuro considerar esta fecha como el lanzamiento real de un nuevo mercado. Solo se ha creado un marco legal, dentro del cual aún queda por construir bolsas operativas, depositarios digitales, infraestructura de liquidación y productos listos para empresas financieras. Esto es solo el primer paso en un largo camino.
Período de transición: tiempo para la creación
Los participantes del mercado tienen un período de transición hasta el 1 de julio de 2027. En los próximos meses, es mucho más interesante observar no las declaraciones ruidosas de los brókers sobre su disposición a trabajar con criptomonedas, sino cómo se irá ensamblando el propio ecosistema. La legislación definió las reglas del juego, pero el juego en sí comenzará cuando aparezcan herramientas reales y liquidez.
Custodia y separación de funciones
Uno de los desafíos clave será la custodia de activos. El modelo ruso contempla la aparición de depositarios digitales que registrarán los derechos sobre las criptomonedas de manera similar a como hoy se registran los valores. Este es un negocio separado y estrictamente regulado. El Banco de Rusia ha establecido para estas organizaciones requisitos de capital de entre 50 y 250 millones de rublos, según las funciones que desempeñen. Esto eleva significativamente la barrera de entrada y convierte la custodia en una dirección independiente, no en una opción secundaria de la plataforma de negociación.
Esta arquitectura es una diferencia importante respecto al mercado cripto clásico, donde la bolsa a menudo acepta simultáneamente el dinero del cliente, ejecuta las operaciones y custodia los activos. El enfoque ruso separa gradualmente estas funciones entre diferentes participantes. Para el inversor, esto potencialmente reduce los riesgos de infraestructura, pero para el negocio hace que el lanzamiento del producto sea más complejo y costoso.
Liquidez y variedad de activos
La segunda cuestión crítica es la liquidez. La ley permite la negociación organizada, y las bolsas podrán determinar de manera autónoma el régimen de negociación y calcular los precios de mercado. Sin embargo, la existencia de una plataforma por sí sola no crea un mercado líquido. Para ello se necesitan participantes importantes, creadores de mercado y acceso a un volumen suficiente de criptomonedas. De lo contrario, el precio ruso diferirá del global y los diferenciales serán demasiado amplios para el cliente masivo.
La tercera limitación es la variedad. El regulador propone permitir a los inversores no cualificados solo las criptomonedas más líquidas, con capitalización suficiente, volumen de negociación e historial de precios de al menos cinco años. Por lo tanto, en la primera etapa se tratará de un pequeño conjunto de activos importantes, no de los cientos de monedas habituales para los usuarios de criptobolsas.
Economía del producto y segunda etapa
Finalmente, queda la economía del propio producto. Las empresas financieras tendrán que pagar por la infraestructura de custodia, el cumplimiento normativo, la ejecución de operaciones y el cumplimiento de los nuevos requisitos regulatorios. El Banco de Rusia ya propone considerar los riesgos de las criptomonedas en los estándares de estabilidad financiera de los participantes del mercado. Al final, la cuestión principal para el intermediario no será si puede técnicamente añadir BTC a la aplicación, sino si puede hacerlo con una comisión que el cliente considere competitiva en comparación con la criptobolsa habitual.
Por lo tanto, el 1 de septiembre debe considerarse como el comienzo de la segunda etapa del desarrollo del mercado cripto ruso. La primera etapa fue legislativa: definió quién y bajo qué condiciones tiene derecho a trabajar con criptomonedas. Ahora comienza un período más complejo: la transformación de estas normas en una infraestructura de mercado operativa. Será precisamente esto lo que mostrará cómo resultará el mercado regulado ruso. La ley ya ha permitido que exista, y los participantes tendrán que demostrar que se puede operar en él de manera conveniente, líquida y económicamente razonable.
Mi opinión: la separación de las funciones de custodia y negociación es un paso hacia la madurez institucional, pero inevitablemente aumentará los costos. A corto plazo, esto podría hacer que las plataformas rusas sean menos atractivas para los traders minoristas, acostumbrados a las bajas comisiones de las bolsas globales. El éxito del nuevo modelo dependerá de si los actores locales pueden ofrecer valor real, no solo cumplir con los requisitos formales.