En el mundo de las criptomonedas, las historias de fortunas perdidas no son raras, pero los finales felices no siempre ocurren. Sin embargo, esta vez vemos una excepción: un inversor británico llamado Chris logró recuperar el acceso a 61 BTC que creía perdidos irremediablemente desde 2012. En el momento de la recuperación de los activos, su valor se estimaba en £3,33 millones (aproximadamente $4,5 millones).
Chris compró bitcoins en 2011, invirtiendo alrededor de £1500 (~$2000 al tipo de cambio actual). Para la compra utilizó la plataforma Britcoin, que más tarde pasó a llamarse Intersango, uno de los primeros exchanges de criptomonedas del Reino Unido. Para cuando su cuenta fue bloqueada, el valor de los 61 BTC ya había aumentado a £4000 (~$5400).
Los problemas de Intersango comenzaron a finales de 2012: la plataforma dejó de operar con monedas fiduciarias y, a principios de 2014, su sitio web dejó de funcionar por completo. Los clientes no podían retirar fondos y las solicitudes quedaban sin respuesta. En 2016, la entidad legal británica del exchange fue oficialmente liquidada.
Cartas que tomaron por fraude
Tras el colapso de la plataforma, Chris intentó en repetidas ocasiones recuperar sus activos, pero todos los intentos fueron infructuosos. Con el tiempo, dejó de seguir el precio de la primera criptomoneda, admitiendo que "era difícil ver cómo el bitcoin subía". En 2018, recibió correos electrónicos de dos cofundadores de Intersango pidiéndole que se pusiera en contacto, pero, al considerarlos fraudulentos, los eliminó.
Chris no retomó el asunto de la recuperación de fondos hasta enero de 2026, por consejo de su esposa. Se puso en contacto con el bufete de abogados CEL Solicitors, que se encargó de confirmar sus derechos sobre las monedas. La principal dificultad fue reunir los documentos después de más de una década: se necesitaron extractos bancarios de casi 15 años de antigüedad que confirmaran la compra de la criptomoneda, así como materiales de procedimientos judiciales en Estados Unidos.
El proceso concluyó con negociaciones sin un juicio separado. Chris contactó a los abogados el 20 de enero y, ya el 28 de mayo, recibió los 61 BTC completos. Parte de los fondos planea retirarlos para comprar una vivienda más espaciosa y ayudar a su familia; el resto tiene la intención de mantenerlo en bitcoins.
Esta historia es un claro recordatorio de que incluso en las situaciones más desesperadas con activos perdidos vale la pena ser persistente. En medio del creciente interés institucional por el bitcoin, casos como este subrayan la importancia de conservar la documentación y mantener la vigilancia legal. Por cierto, este no es el único caso resonante en Gran Bretaña: anteriormente, James Howells, que perdió 7500 BTC en un vertedero en Newport, anunció la tokenización de los derechos sobre las monedas perdidas a través de Ceiniog Coin, y su historia inspiró a los creadores para filmar una serie.
Mi comentario: este caso demuestra que incluso tras el colapso de las plataformas centralizadas de primera generación quedan resquicios legales para recuperar fondos. Sin embargo, cabe señalar que el éxito de Chris es más la excepción que la regla, y fue posible gracias a la consulta oportuna con profesionales y a la conservación de documentos clave.