Los grupos delictivos organizados irlandeses se han adaptado a la era digital, pero lo han hecho de forma muy conservadora. En lugar de recurrir a complejas soluciones técnicas para proteger sus criptoactivos, han optado por una herramienta probada por el tiempo: las cajas de seguridad bancarias alquiladas. Ahora, los delincuentes guardan bajo llave en las bóvedas las frases semilla y las claves privadas de sus carteras con bitcoins, algo que ha salido a la luz en las últimas investigaciones de la Oficina de Activos Criminales (CAB).

El director de la CAB, Michael Gubbins, ha confirmado que el organismo ya ha transmitido estos datos al comité gubernamental contra el blanqueo de dinero. Se trata de la preparación para la nueva normativa de la Unión Europea, que entrará en vigor en el verano de 2027. Las nuevas reglas contemplan la prohibición de transacciones en efectivo superiores a 10 000 € y la identificación obligatoria de la persona para gastos a partir de 3 000 €. Una supervisión reforzada aguarda a los proveedores de servicios de criptomonedas, a los vendedores de artículos de lujo y a las plataformas de financiación colectiva. Irlanda ya publicó su primera estrategia nacional contra el blanqueo de dinero en agosto de 2026.

Al analizar el comportamiento de los grupos delictivos, veo un patrón claro: perciben las criptomonedas como una herramienta para reducir el riesgo de confiscación, confiando en el mito del anonimato total. Sin embargo, según Gubbins, el crimen organizado irlandés utiliza los activos digitales de forma sorprendentemente primitiva, y en el narcotráfico el efectivo sigue dominando de manera absoluta. Esto indica que la adopción de las criptomonedas en la economía sumergida avanza más lentamente de lo que se suele pensar.

Paralelamente, la CAB investiga la actividad de blanqueadores profesionales, incluidos los operadores del sistema informal de hawala. Su comisión se estima en torno al 6%. En uno de los casos recientes, el organismo incautó 230 000 € de una caja de seguridad de un depósito privado. Merece especial atención la mayor incautación de criptoactivos en la historia de la CAB: en marzo de 2026, con la colaboración de Europol, se logró acceder a la primera de las 12 carteras con 6 000 BTC confiscados ya en 2019. Es destacable que las claves privadas de estas monedas estaban escritas en papel y escondidas en una funda de caña de pescar, que posteriormente se perdió.

Hasta la fecha, la CAB ha liquidado criptomonedas por un valor superior a 130 millones de € de un total de 360 millones de €, y durante 2025 devolvió a las arcas públicas casi 15 millones de €. Las autoridades irlandesas ya han clasificado oficialmente los criptoactivos como sectores con riesgos «muy significativos» de blanqueo de dinero y financiación del terrorismo.

Comentario del experto: La ironía de la situación es que los delincuentes, al intentar protegerse de la transparencia digital de la cadena de bloques, vuelven a los métodos de almacenamiento analógicos. Sin embargo, esto solo confirma que la regulación y la aplicación de la ley avanzan en la dirección correcta, obligando al crimen a utilizar soportes físicos vulnerables para las claves, que tarde o temprano acabarán en manos de las autoridades.