La escalada del conflicto en Oriente Medio vuelve a poner las cotizaciones del petróleo en el centro de atención. Por el momento, el Brent se negocia en torno a los $97 por barril, pero, según mis estimaciones, esto está lejos de ser el límite. El escenario clave que ahora se incorpora al modelo es la transición de Estados Unidos del proceso de negociación a la presión militar sobre Teherán. Si esto ocurre, bien podríamos ver un movimiento rápido hacia la marca de $120 por barril.
El fracaso de la diplomacia como principal desencadenante
El mercado se encuentra en un estado de nerviosismo elevado. La administración estadounidense, a juzgar por las últimas declaraciones, apuesta por ataques militares, sanciones y un bloqueo marítimo que ha paralizado de facto las exportaciones e importaciones iraníes. Esto no es solo retórica: detrás hay acciones concretas que cambian radicalmente la logística de los suministros del oro negro.
Irán, por su parte, no tiene intención de ceder. El domingo, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional del país propuso nuevas medidas que contemplan la creación de una zona prohibida para la navegación en los golfos Pérsico y de Omán, ampliando las restricciones mucho más allá del estrecho de Ormuz. Teherán busca claramente formas de agravar la situación para fortalecer su posición negociadora.
En respuesta a esto, Irán y Omán reanudaron las negociaciones sobre el corredor en Ormuz, lo que el mes pasado enfrió un poco el entusiasmo de los operadores. Sin embargo, sigue abierta la pregunta: ¿aceptará Washington tal compromiso? A juzgar por la dinámica actual, es poco probable.
Brent cerca de los $100: ¿qué sigue?
El lunes, el Brent subió hasta casi $98 por barril, su nivel más alto desde finales de julio. El impulso provino de los ataques de Estados Unidos contra tres petroleros iraníes y, posteriormente, del ataque a instalaciones de Saudi Aramco en Jizán. Esto ya no son solo amenazas, sino acciones reales que afectan directamente los volúmenes físicos de suministro.
La situación se ve agravada también por factores fundamentales. Las reservas de petróleo fuera de China se han reducido drásticamente: más de 400 millones de barriles desde el inicio del conflicto. Los fondos de materias primas están pasando a apuestas agresivas al alza, y las reservas se acercan a un nivel crítico. En Estados Unidos, los precios del diésel ya han alcanzado un máximo histórico, y la brecha con el costo del crudo supera los $100 por barril, una señal clara de una escasez inminente.
Los analistas de International Crisis Group consideran que Teherán apuesta por una escalada controlada, no por una guerra a gran escala. Sin embargo, la principal amenaza ahora es el error de cálculo, no el plan inicial. Cualquier ataque accidental contra infraestructura crítica podría provocar un aumento incontrolable de los precios.
Mi comentario: El mercado del petróleo se encuentra en un punto de bifurcación. El escenario de $120 por barril es cada vez más realista, y esto inevitablemente se reflejará en todos los activos de riesgo, incluidos los criptoactivos. Los inversores deberían prepararse para una mayor volatilidad y cubrir los riesgos relacionados con la energía, ya que su impacto en la liquidez global no hará más que intensificarse.