El mercado de bitcoin vuelve a emitir señales que los analistas experimentados asocian con la fase final del ciclo bajista. Los indicadores clave en cadena —el porcentaje de la oferta en ganancias y la dinámica del hashrate junto con la dificultad de minería— se acercan a los valores observados durante el mínimo absoluto de 2022. Esto no es una simple coincidencia, sino un panorama interconectado que sugiere que el mercado probablemente se encuentra al borde de un cambio de tendencia.
Porcentaje de la oferta en ganancias: zona de mercado bajista
La métrica «Supply in Profit» (porcentaje de la oferta en ganancias) refleja el porcentaje de bitcoins en circulación que se adquirieron a un precio inferior al actual. Actualmente, este indicador se sitúa en el 51,9 %, lo que sitúa firmemente al mercado en la «zona bajista», por debajo del umbral del 55 %. Para contextualizar, valores superiores al 80 % son característicos de mercados alcistas y euforia, mientras que el rango del 55–80 % corresponde a fases de transición. El nivel actual es prácticamente idéntico al que vimos a finales de 2022, cuando el indicador cayó hasta el 44 %.
La tendencia descendente de esta métrica se mantiene desde octubre de 2025. Si aplicamos referencias históricas, la fase actual de suelo podría prolongarse hasta septiembre-octubre de 2026, repitiendo el ciclo de contracción de ocho meses de 2022.
Hashrate y dificultad: compresión récord en duración
La segunda señal crítica es la disminución sin precedentes en la duración del hashrate y la dificultad de minería. A diferencia de correcciones pasadas, que duraron 64 días (2021) y 86 días (2024), la caída actual se ha extendido ya 234 días, aproximadamente siete meses de compresión continua. Esto indica una presión estructural profunda sobre los mineros, que se ven obligados a desconectar equipos debido a la falta de rentabilidad.
Sin embargo, como he señalado en repetidas ocasiones en mis análisis, estos períodos de compresión extrema del hashrate han precedido históricamente a poderosos repuntes de recuperación. Una vez que se consolide una tendencia alcista sostenida en estos indicadores, se convertirá en la señal más importante a medio y largo plazo de un renovado interés en la red y una expansión de su base fundamental.
Mi opinión experta: La caída sincronizada de ambos indicadores —tanto el sentimiento de los tenedores como la estabilidad fundamental de la red— es un signo clásico de la etapa final del ciclo bajista. El mercado está eliminando a los inversores débiles y a los mineros ineficientes, preparándose para una nueva fase alcista. Para los inversores pacientes, los niveles actuales representan una zona de acumulación estratégica, no de pánico.