En la carrera por crear ordenadores cuánticos verdaderamente potentes, uno de los obstáculos más difíciles son los errores que surgen durante los procesos de cálculo. Un trabajo reciente, realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Sídney en colaboración con ingenieros de IBM, arroja luz sobre una de las principales fuentes de estos fallos. Resulta que el problema clave reside en las propias mediciones que se realizan en tiempo real para la corrección de errores.
Los sistemas cuánticos son extremadamente sensibles a las influencias externas. Para mantener la coherencia de los qubits y evitar la acumulación de errores, los científicos utilizan los llamados qubits lógicos, estructuras más complejas compuestas por múltiples qubits físicos. Sin embargo, el propio proceso de su «mantenimiento» —las mediciones intermedias— introduce ruido adicional que puede destruir el proceso de cálculo.
Durante la investigación, los especialistas no solo identificaron esta paradoja, sino que también propusieron métodos concretos para reducir el impacto de las operaciones de medición. Desarrollaron protocolos que minimizan el efecto destructivo sobre el estado cuántico, aumentando así significativamente la fiabilidad de los qubits lógicos. Esto es críticamente importante para ejecutar algoritmos largos y complejos, donde cada microsegundo cuenta.
¿Por qué es importante para la industria cripto?
Aunque este trabajo no está directamente relacionado con blockchain, su importancia para toda la criptografía es difícil de exagerar. Los ordenadores cuánticos tolerantes a fallos son esa misma «amenaza» que podría romper los algoritmos de cifrado modernos, incluidos RSA y ECDSA. Cada paso hacia su creación nos acerca al momento en que la seguridad postcuántica dejará de ser una opción para convertirse en una necesidad.
Mi análisis: Este hallazgo no es solo un experimento de laboratorio, sino un avance práctico. La reducción de la tasa de errores en las mediciones podría acelerar la aparición de los primeros procesadores cuánticos comerciales capaces de funcionar sin fallos durante horas, no milisegundos. Para los criptoanalistas, esto es una señal: el tiempo para prepararse para la transición cuántica se está acortando más rápido de lo que muchos esperan.