La criptomoneda clave completó la semana con un fuerte impulso, superando la marca de los $64,000. Este impulso se convirtió en un ejemplo clásico de short squeeze: un movimiento brusco al alza obligó a los tenedores de posiciones cortas a cerrarlas, lo que solo avivó el fuego de la tendencia alcista.

El viernes 5 de julio, Bitcoin alcanzó un máximo local en torno a los $63,900, según datos de CoinGecko. Este salto fue una continuación lógica de la recuperación tras la reciente caída a $58,293 registrada el 1 de julio. Sin embargo, el principal catalizador del cambio de sentimiento no fue un factor técnico, sino fundamental: el débil informe del mercado laboral de EE. UU.

La economía estadounidense creó solo 57,000 nuevos puestos de trabajo en junio, significativamente peor de lo que pronosticaban los analistas. Esta estadística redujo drásticamente la probabilidad de un endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal en el corto plazo. El mercado reevaluó instantáneamente las expectativas, lo que provocó una caída en el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE. UU. y un debilitamiento del dólar estadounidense. Para Bitcoin, que a menudo se considera una cobertura contra la inflación y la devaluación de las monedas fiduciarias, este panorama macroeconómico se convirtió en una poderosa señal positiva.

Liquidaciones por cientos de millones

El resultado no se hizo esperar. Cuando el precio superó el nivel de $62,000, se desencadenó una reacción en cadena en el mercado de derivados. En un día, los traders perdieron más de $450 millones en posiciones cortas. El cierre forzoso de estas operaciones (short squeeze) provocó un mayor aumento, obligando a cerrar la siguiente ola de vendedores en corto.

Las altcoins también subieron: Ether ganó alrededor de un 4% en un día y casi un 10% en la semana, mientras que Solana mostró el mejor resultado entre los tokens grandes, con un aumento del 19%. El sector institucional también muestra signos de recuperación: los ETF de Bitcoin al contado, que vivieron su peor mes desde su lanzamiento con una salida de $4,500 millones, finalmente registraron una entrada neta de fondos.

Comentario del analista de Cryptalist: Los short squeezes son un motor potente pero a corto plazo. Rara vez generan una demanda orgánica sostenible. Ahora el mercado entra en el tercer trimestre con una liquidez reducida, lo que podría aumentar la volatilidad en cualquier dirección. La pregunta clave es si el impulso actual podrá convertirse en una tendencia alcista completa o si se trata solo de una corrección temporal antes de una nueva caída. Me inclino por un optimismo cauteloso: el entorno macroeconómico se vuelve más favorable para los activos de riesgo.