El lunes, el mercado de metales preciosos muestra un crecimiento sólido. El oro subió un 0,35%, alcanzando los $4170, mientras que la plata se encareció un 0,23% hasta los $63. Esta tendencia alcista es una consecuencia directa del panorama macroeconómico: el índice del dólar estadounidense (DXY) se ha afianzado en un mínimo de dos semanas, y los inversores están revisando masivamente sus expectativas sobre las próximas acciones de la Reserva Federal.

El catalizador clave fueron los débiles datos del mercado laboral estadounidense de junio. La economía creó solo 57 000 puestos de trabajo, casi la mitad del pronóstico de consenso de 113 000. Además, las estimaciones de abril y mayo se revisaron a la baja en 74 000. Mientras tanto, la tasa de desempleo cayó al 4,2%. Estas estadísticas cambiaron drásticamente el sentimiento del mercado.

Tipos y rendimientos: los halcones retroceden

Los metales preciosos no generan ingresos por intereses, por lo que su atractivo es inversamente proporcional al costo del dinero. Cuando el mercado descuenta tipos altos, mantener oro y plata se vuelve desventajoso. Ahora estamos presenciando el proceso inverso: las expectativas sobre los tipos se están suavizando.

Según la herramienta FedWatch de CME, la probabilidad de una subida de tipos en julio se redujo al 21,9% frente al 29,9% de la semana anterior. La probabilidad de mantener el nivel actual de tipos aumentó al 78,1%. Una dinámica similar se observa en los contratos de septiembre: la probabilidad combinada de al menos una subida cayó del 59,4% al 53%, y las posibilidades de dos subidas disminuyeron del 12,6% al 8,7%.

La retórica del regulador también se está suavizando. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en el foro del Banco Central Europeo en Sintra, reafirmó su compromiso con la estabilidad de precios, pero señaló que los riesgos inflacionarios han disminuido. Esta es una señal clara para el mercado.

Mi análisis: Ahora estamos presenciando un escenario clásico de "risk-on" para los metales preciosos. El debilitamiento del dólar y la reducción de las expectativas de subida de tipos crean un entorno ideal para el crecimiento del oro y la plata. Sin embargo, el evento clave de la semana será la publicación de las actas de la reunión de la Reserva Federal y los nuevos datos de inflación del 14 de julio. Si estos informes confirman la tendencia de desaceleración económica, podríamos ver otro fuerte impulso para los metales preciosos. Los inversores deben estar preparados para una mayor volatilidad.