Durante el primer semestre de 2026, la industria de las criptomonedas perdió $1.320 millones como resultado de incidentes de seguridad. A primera vista, esto supone una caída del 46,8% en comparación con el mismo período de 2025. Sin embargo, detrás de estas cifras se esconde una dinámica preocupante: si se excluye de las estadísticas el anómalo hackeo de Bybit por $1.400 millones del año pasado, el daño real del semestre resultó ser aproximadamente un 28% mayor que el del año anterior.

Repunte trimestral: $807,5 millones en el segundo trimestre

La situación es especialmente reveladora en el segundo trimestre. Las pérdidas aumentaron un 59% en comparación con el primer trimestre y alcanzaron los $807,5 millones. Los principales impulsores fueron dos grandes ataques: contra los protocolos KelpDAO y Drift Protocol. Estos representaron más del 70% del daño trimestral. Los analistas señalan que los ataques son cada vez más específicos y costosos: el daño medio por incidente importante no deja de aumentar.

Cambio de prioridades: del phishing al compromiso de carteras

En el primer trimestre, el principal vector de ataque fue el phishing. En el segundo trimestre, el compromiso de carteras pasó a ocupar el primer lugar. Además, incidentes como el hackeo de Drift Protocol suelen ser ataques combinados complejos que incluyen ingeniería social y la toma de control de procedimientos administrativos, no solo el robo de claves privadas. Esto indica un aumento en el profesionalismo de los atacantes.

Datos de TRM Labs: número récord de incidentes

Los analistas de TRM Labs estiman las pérdidas del semestre en $972 millones, menos de la mitad de los $2.300 millones de 2025. La discrepancia con los datos de CertiK se explica por la cobertura más amplia de incidentes Web3 por parte de estos últimos, incluyendo estafas y exploits. Al mismo tiempo, TRM Labs registró un récord de 207 incidentes en el semestre. De ellos, 125 ataques (alrededor del 60%) se dirigieron a contratos inteligentes. Sin embargo, el daño principal —aproximadamente el 76% de todas las pérdidas— fue causado por compromisos de infraestructura y operativos, como el robo de claves privadas y el acceso a sistemas de firma de transacciones.

El rastro norcoreano: $643 millones y contexto geopolítico

TRM Labs estima que los grupos vinculados a Corea del Norte son responsables del robo de aproximadamente $643 millones, o el 66% de todos los fondos sustraídos. CertiK también vincula los ataques a KelpDAO y Drift Protocol con hackers norcoreanos. Estos datos subrayan la naturaleza sistémica de la amenaza: la actividad cibernética de Pionyang, según estimaciones del Departamento de Estado de EE. UU., financia directamente los programas de creación de armas de destrucción masiva y misiles balísticos. A finales de junio, delegaciones de EE. UU., Japón y Corea del Sur ya discutieron en Washington el fortalecimiento de la coordinación contra estos esquemas.

Mi conclusión experta: Las cifras del semestre no son motivo de optimismo, sino una señal de alarma. La industria aún no se ha adaptado al nuevo nivel de amenazas. Las recomendaciones de CertiK para reforzar la seguridad de la infraestructura de hardware, distribuir los firmantes en diferentes jurisdicciones y controlar las grandes transferencias no son solo teoría, sino una necesidad urgente. Sin cambios sistémicos a nivel de gestión de claves y procedimientos de acceso, corremos el riesgo de ver nuevos récords de pérdidas en los próximos trimestres.