El gigante tecnológico chino Alibaba ha tomado una decisión estratégica que entrará en vigor a partir del 10 de julio: el uso de las herramientas de inteligencia artificial de Anthropic, incluido el popular Claude Code, estará completamente prohibido para todos los empleados de la empresa. En su lugar, se ordena a los desarrolladores que migren al asistente interno, Qoder.
Este movimiento no es simplemente una actualización técnica de la política. Es un reflejo directo del profundo enfrentamiento geopolítico y tecnológico entre Estados Unidos y China, que ahora entra en una fase de acciones activas.
Razón de la prohibición: vulnerabilidades y espionaje
La decisión se tomó después de que los ingenieros de Alibaba identificaran un comportamiento potencialmente peligroso en Claude Code. Se descubrió que la herramienta recopilaba datos sobre las zonas horarias y los proxies de los usuarios y, según algunos informes, insertaba marcas ocultas en las solicitudes enviadas a los servidores de Anthropic. Esta práctica se consideró un riesgo de "puerta trasera", un canal oculto para la filtración de información corporativa.
Es importante señalar que este incidente ocurrió en medio de un empeoramiento de las relaciones entre las empresas. Anteriormente, en junio, Anthropic envió una carta oficial al Comité Bancario del Senado de Estados Unidos, acusando a Alibaba de intentar una destilación ilegal (copia de capacidades) de su modelo de IA. Anthropic calificó esto como "el mayor intento de destilación" en su práctica. La destilación, cabe recordar, es un método en el que los resultados de un modelo potente se utilizan para entrenar un modelo competidor más barato, lo que permite evitar los costos de desarrollo.
Parte de un panorama más amplio: la campaña "Qinglang"
La prohibición de Claude Code es solo un elemento de una campaña estatal masiva para fortalecer el control sobre la IA en China, conocida como "Qinglang". En la primera fase de esta iniciativa, el regulador de internet chino ya ha eliminado más de 14,000 productos de IA, bloqueado más de 26,000 cuentas y retirado millones de páginas web y archivos que no cumplían con los nuevos requisitos. Alibaba, al igual que otros grandes actores, se ve obligada a adaptar sus servicios a las normas cada vez más estrictas.
Por lo tanto, estamos presenciando un dilema clásico de la era del nacionalismo tecnológico: por un lado, Alibaba pierde el acceso a una de las mejores herramientas de desarrollo de Estados Unidos, lo que podría ralentizar el ritmo de creación de software. Por otro lado, Anthropic pierde la oportunidad de trabajar con una enorme plataforma tecnológica china. Desde mi punto de vista, este paso no se trata tanto de seguridad de datos, sino de demostrar lealtad a la política estatal y acelerar la transición hacia pilas tecnológicas propias y completamente controladas. A largo plazo, esto conducirá a una división aún mayor del mercado global de IA en dos campos aislados.