La regulación global de la inteligencia artificial ya no es una cuestión de elección, sino de supervivencia de las instituciones. Con este mensaje se presentó el Secretario General de la ONU, António Guterres, en el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA. Su postura es extremadamente firme: el mundo se dirige hacia un «experimento sobre las sociedades sin plan ni consentimiento», y ya no se puede demorar la creación de reglas universales.
El ritmo de adopción de la IA es realmente alarmante. Como señaló Guterres, internet necesitó 15 años para atraer a mil millones de usuarios. La IA lo logró en dos años. ChatGPT alcanzó los 100 millones de usuarios en solo dos meses. Esto no es solo estadística: es un cambio fundamental en cómo las tecnologías penetran en la vida cotidiana, saltándose las etapas de reflexión y control.
«No se puede hacer “vibe coding” con el futuro de la humanidad»
La metáfora clave del discurso fue el «vibe coding», es decir, la aceptación pasiva de las decisiones de la IA sin comprender sus mecanismos. Guterres subrayó que los sistemas modernos ya no solo esperan órdenes: escriben código, actúan en línea y toman decisiones con un control humano cada vez menor. Nuestras instituciones, creadas para gestionar máquinas ejecutoras, no están preparadas para máquinas decisoras.
Se hizo especial hincapié en tres riesgos principales: la velocidad de propagación de la IA, la concentración de la potencia computacional y los datos en manos de un puñado de corporaciones y países, y la degradación del entorno informativo.
Protección infantil y prohibición de sistemas letales
La protección de menores fue señalada como una de las prioridades. Guterres instó a las empresas a adoptar el AI Child Safety Pledge, un compromiso de no lanzar sistemas de IA accesibles para niños sin pruebas independientes. También exigió tolerancia cero ante la generación de imágenes sexualizadas de menores y la conexión obligatoria de apoyo humano real en situaciones de crisis. «Ningún niño debe ser un conejillo de indias para una IA no regulada», declaró.
Otro tema candente son los sistemas de armas autónomas. Guterres los llamó directamente «robots asesinos» y pidió una prohibición total, con base en el derecho internacional, de los sistemas capaces de seleccionar y atacar objetivos sin control humano. Según sus palabras, estas tecnologías son «moralmente repugnantes» y «políticamente inaceptables». Los Estados ya están negociando, pero esperar una tragedia para actuar es un lujo imperdonable.
Fondo global y transparencia
Para los países en desarrollo, Guterres anunció la creación de un fondo global y una red de intercambio de capacidades de IA. El objetivo es evitar que la brecha digital se convierta en una brecha de desarrollo y soberanía. Más de 20 países ya han nominado centros para esta red.
Se destacó por separado el problema del consumo energético: los centros de datos ya consumen más electricidad que la mayoría de los países, y para 2030 podrían superar en este indicador a todos los estados excepto cinco. La transparencia en este ámbito se convierte en un factor crítico.
Mi comentario como analista: La postura de la ONU es una señal para el mercado. Inversores y desarrolladores deben prepararse para que las «zonas grises» en la regulación de la IA desaparezcan rápidamente. Esto afecta especialmente a los proyectos relacionados con agentes autónomos, generación de contenido para niños y aplicaciones militares. China ya está implementando medidas temporales para regular los acompañantes de IA, y esto es solo el comienzo de una ola global. Los actores que no integren el cumplimiento normativo en la fase de desarrollo corren el riesgo de quedar fuera del mercado.