Mientras toda la atención está centrada en las fluctuaciones del bitcoin, en el horizonte se gesta una amenaza mucho más grave, capaz de sacudir todo el sistema financiero mundial. Se trata de Japón, cuyo mercado de deuda está dando señales de alarma que los inversores ignoran obstinadamente.

El rendimiento de los bonos del gobierno japonés a 10 años se ha disparado a niveles máximos de los últimos 30 años. Esto no es solo un repunte estadístico, sino un cambio tectónico para una economía que ha existido durante décadas en condiciones de tipos de interés cercanos a cero. La era del dinero barato para Tokio parece estar llegando a su fin, y las consecuencias se sentirán mucho más allá del archipiélago.

El problema se agrava por su magnitud: la deuda pública de Japón asciende a casi 10 billones de dólares. Es la relación deuda-PIB más alta entre todas las economías desarrolladas del mundo. Cada aumento en el rendimiento de los bonos encarece el refinanciamiento de esta gigantesca deuda. Una parte cada vez mayor del gasto público se destinará al pago de intereses, en lugar de estimular la economía. El margen de maniobra presupuestario se está reduciendo rápidamente.

Japón ha sido durante años un "experimento monetario" único: tipos ultrabajos, emisión masiva y un estricto control de la curva de rendimientos. Ahora, el mercado de bonos comienza a resistirse a esta política. Y esta no es solo una historia sobre Japón. Cuando una de las economías más grandes del mundo pierde el control de su mercado de deuda, los inversores globales se ven obligados a reevaluar los riesgos. La volatilidad en el mercado de bonos japonés inevitablemente se extenderá a otras clases de activos, incluidas las criptomonedas.

Comentario de Cryptalist: El mercado está demasiado obsesionado con las narrativas en torno al bitcoin y los ETF, pasando por alto el riesgo sistémico que se acumula en Japón. Si el Banco de Japón se ve obligado a endurecer bruscamente su política, provocará una venta masiva de activos de riesgo en todo el mundo. Los inversores en criptomonedas que solo siguen el gráfico del BTC corren el riesgo de perderse el momento en que el "tsunami" llegue también a ellos.