El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, confirmó que la inteligencia artificial logró revelar exitosamente su autoría anónima. Se trata del documento EIP-7503, que Buterin publicó en diciembre de 2024, ocultando deliberadamente su identidad. El ganador del experimento fue Franklin Van, director de Co-Invest, cuyo equipo, mediante análisis de IA, determinó la autoría con una probabilidad de aproximadamente el 20%, diez veces más alta que la de cualquier otro candidato.
Cómo se llevó a cabo el experimento
El 22 de junio, Buterin lanzó un desafío público para comprobar hasta qué punto la IA amenaza el anonimato en la red. Propuso a los participantes encontrar un documento para Ethereum que había escrito varios años atrás, pero sin revelar su nombre. Van y su equipo analizaron 27 textos y concluyeron que el estilo de exposición de ideas matemáticas y técnicas delataba a Buterin. "La señal principal no fueron sus palabras, sino su forma de razonar", señaló Van tras confirmarse el resultado.
Métodos de camuflaje y fracaso
Buterin intentó deliberadamente ocultar su autoría: escribió el documento en chino, luego lo tradujo al inglés usando el modelo local Qwen 2.5 y corrigió los errores manualmente. Sin embargo, la IA no se dejó engañar. "Los rasgos estilísticos que detectó la IA se referían a hábitos intelectuales y a la forma de explicar algoritmos, no a particularidades lingüísticas", explicó el cofundador de Ethereum.
Contexto y consecuencias
El experimento se inspiró en un informe de febrero de los investigadores de ETH Zurich y Anthropic, quienes concluyeron que los grandes modelos de lenguaje ya son capaces de desanonimizar a los usuarios mediante el análisis de textos abiertos. Vladimir Novakovski, director de Lighter, señaló que en 2023, junto con Van, intentó identificar la identidad de Satoshi Nakamoto por el estilo de sus publicaciones criptográficas, pero entonces el resultado no fue convincente. Van aplicó el mismo método en el experimento de Buterin y tuvo éxito.
Mi análisis
Este caso es una señal de alarma para toda la comunidad cripto. Si la IA puede identificar al autor incluso tras un camuflaje intencionado mediante traducción y corrección manual, entonces el anonimato en la red se convierte en una ilusión. Para inversores y desarrolladores que valoran la privacidad, esto implica la necesidad de replantear los enfoques para publicar contenido. Al mismo tiempo, Buterin sigue centrándose en el futuro de Ethereum: a principios de julio presentó una nueva hoja de ruta donde las prioridades son la resistencia cuántica, la privacidad y la escalabilidad. Quizás precisamente estas direcciones ayuden a preservar el anonimato en la era de la IA.