El rápido despliegue de centros de datos en Malasia, impulsado por el auge global de la inteligencia artificial, está comenzando a ejercer una presión crítica sobre la infraestructura del país. Analistas de la unidad de investigación macroeconómica de los países ASEAN+3 advierten: el sistema energético, los recursos hídricos y el mercado laboral de la región ya están experimentando graves sobrecargas.
El apetito hídrico de los gigantes
Las cifras que presento en mi análisis son impresionantes. Un centro de datos con una capacidad de 100 MW consume aproximadamente 4,2 millones de litros de agua al día. Esto equivale al suministro de agua de una ciudad pequeña. Teniendo en cuenta que Malasia ya enfrenta problemas de escasez de agua en algunos estados, esta carga podría generar conflictos regionales por los recursos.
Concentración energética en Johor
Especialmente preocupante es la concentración geográfica. Casi el 80% de toda la capacidad operativa de los centros de datos del país se concentra en el estado de Johor. Esta región, fronteriza con Singapur, ha sido históricamente un centro industrial, pero ahora se está transformando en un gigantesco hub de servidores. Para 2029, según mis estimaciones, la capacidad total de los centros de datos malasios podría alcanzar los 3–4 GW. En comparación, esto es comparable a la potencia de varias grandes centrales nucleares.
Mercado laboral bajo presión
Además de las limitaciones de recursos, surge una escasez de personal. La construcción y operación de estas instalaciones requieren ingenieros, técnicos y especialistas en TI altamente calificados, de los cuales el país carece. Esto crea un desequilibrio en el mercado laboral, sobrecalentando los salarios en el sector y atrayendo talento de otras industrias de la economía.
Mi experiencia: Malasia corre el riesgo de repetir los errores de algunos países de Oriente Medio, donde la infraestructura de IA se desarrolló más rápido que el sistema de gestión de recursos. Sin una regulación estricta y la implementación de sistemas de ahorro de agua y energías renovables, el país podría enfrentar un desequilibrio ecológico y económico que anularía las ventajas de las inversiones en IA.