La carrera global por la supremacía cuántica entra en una nueva fase y, en mi profunda convicción, muchos países corren el riesgo de perder el foco. Según un reciente informe analítico del centro de investigación de IBM sobre gobernanza, las estrategias de varios países adolecen de una "visión de túnel", centrándose exclusivamente en la computación cuántica. Se trata de un error crítico que podría provocar un grave retraso en áreas afines, igualmente importantes.
Los autores del informe subrayan que los estados necesitan desarrollar tecnologías cuánticas de manera integral. No se trata solo de ordenadores, sino también de comunicaciones cuánticas para la transmisión segura de datos, sensores de alta precisión para medicina y prospección geológica, así como de criptografía postcuántica. Esta última, en mi opinión, es la cuestión más acuciante en este momento. El escenario de "recoge ahora, descifra después" no es una teoría, sino una amenaza real: los atacantes ya pueden interceptar datos cifrados hoy para descifrarlos en cuanto aparezca un ordenador cuántico suficientemente potente.
El volumen total de inversiones globales en tecnologías cuánticas en 2024 superó los 40 mil millones de dólares. Sin embargo, como se señala acertadamente en el informe, la mera conciencia de su importancia no es suficiente: se requieren acciones estratégicas. La vía práctica más inmediata para los estados no es esperar un ordenador cuántico universal, sino preparar de inmediato la infraestructura para la criptografía postcuántica. El inventario de sistemas, la actualización de algoritmos y la migración de firmas digitales ya no son una opción, sino una necesidad.
Análisis comparativo de los líderes de la carrera
El informe realiza un análisis detallado de las estrategias de cinco actores clave: Estados Unidos, China, la Unión Europea, India y Australia. Cada uno demuestra su propio enfoque con fortalezas y debilidades únicas.
Estados Unidos posee una base de investigación potentísima y atrae enormes inversiones privadas: solo la financiación de capital de riesgo para startups cuánticas en 2024 superó los 1.500 millones de dólares. Un ejemplo es la asignación de 2.000 millones de dólares por parte del Departamento de Comercio de EE. UU. a empresas locales, la mitad de los cuales irán a IBM para la creación de superordenadores.
China sigue un modelo centralizado con inversiones estatales estimadas en aproximadamente 15.300 millones de dólares. La estrategia de la RPC hace hincapié en las comunicaciones cuánticas y la planificación centralizada. El lanzamiento de la zona de desarrollo de computación cuántica en Shanghái con subsidios de hasta 14,7 millones de dólares para investigación fundamental confirma sus serias intenciones.
La Unión Europea, con una financiación pública de unos 10.000 millones de dólares, se enfrenta al problema de la fragmentación de la investigación entre los países del bloque, lo que ralentiza la comercialización. El lanzamiento de academias de habilidades digitales en tecnologías cuánticas es un paso acertado para superar la escasez de personal.
India y Australia se encuentran en la fase de fortalecimiento de su base fundamental, enfrentando dificultades en la comercialización y la retención de talento. La construcción del centro cuántico PsiQuantum en Australia es una señal positiva, pero aún aislada.
Mi conclusión experta: Aunque Estados Unidos mantiene una ligera ventaja, la distancia con China se está reduciendo rápidamente. El factor decisivo en esta carrera no será solo el volumen de inversión, sino la capacidad del estado para construir un ecosistema integral que una la ciencia fundamental, el sector comercial y la formación de personal. Aquellos que se limiten a una sola dirección corren el riesgo de quedar rezagados cuando la revolución cuántica comience realmente.