Pekín prepara un giro importante en su política de IA. El Ministerio de Comercio de China ha mantenido en las últimas semanas consultas con los principales gigantes tecnológicos —Alibaba, ByteDance y Z.ai— sobre la imposición de restricciones al acceso de usuarios extranjeros a los modelos de inteligencia artificial chinos más avanzados. No se trata solo de una iniciativa burocrática, sino de una señal del inicio de una era de nacionalismo tecnológico en el ámbito de la IA.
¿Qué se propone cambiar exactamente?
Según datos obtenidos de círculos internos, las restricciones afectarán exclusivamente a los modelos futuros, no a los ya lanzados al mercado. Los funcionarios están considerando reconocer la filtración o el robo de tecnologías de IA patentadas como una violación de la ley de seguridad nacional. Por separado, se debate el endurecimiento del control sobre las inversiones extranjeras en startups chinas de IA.
Este paso está directamente relacionado con la creciente preocupación de Pekín por los modelos cibernéticos estadounidenses. Existen temores de que sistemas como Mythos puedan utilizarse para buscar y explotar vulnerabilidades en la infraestructura crítica de China en beneficio de Washington. Así, China intenta no solo proteger sus tecnologías, sino también evitar que se utilicen en su contra.
El precio de la soberanía
Decisiones como esta conllevan riesgos graves. Restringir el acceso a los modelos chinos podría debilitar el principal canal a través del cual China compite con los desarrollos estadounidenses. En 2025-2026, los modelos chinos conquistaron activamente el mercado global gracias a su bajo costo, pesos abiertos y un régimen de acceso menos estricto. La introducción de barreras pondría en peligro esta ventaja clave.
Estas discusiones se producen en un contexto de endurecimiento del control de exportaciones por parte de Estados Unidos, que ha pasado de restringir chips a controlar el acceso a los propios modelos de IA. El 12 de junio, Anthropic, por exigencia de las autoridades estadounidenses, restringió el acceso a Fable 5 y Mythos 5 para ciudadanos extranjeros, incluidos sus propios empleados fuera del país. Esto creó un precedente que ahora parece que Pekín también aprovechará.
Anteriormente, China ya había dado pasos concretos: en abril, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma canceló el acuerdo de Meta para comprar la startup Manus por 2.000 millones de dólares, y en junio se endureció el control sobre las transacciones en el extranjero con participación de inversores chinos. Para completar el panorama, en mayo se celebró un debate de expertos en el Tribunal Popular Supremo, donde se propuso un enfoque diferenciado para el código abierto: desde un simple registro para herramientas básicas hasta la prohibición total de la publicación pública de modelos sensibles.
Comentario del experto: China asume conscientemente el riesgo de perder el mercado global para garantizar su soberanía tecnológica. Sin embargo, a largo plazo, esto podría llevar a una fragmentación del ecosistema de IA, donde cada gran potencia desarrolle sus propios modelos "cerrados". Para inversores y desarrolladores, esto supone un cambio radical en las reglas del juego: la apertura y accesibilidad que impulsaron el progreso en la IA podrían dar paso a una feroz competencia geopolítica.