El 8 de julio se convirtió en un "día negro" para los mercados bursátiles asiáticos. La capitalización combinada de los mercados japonés y surcoreano se redujo en aproximadamente 363 mil millones de dólares. Este es un golpe contundente para los índices regionales, que demuestra una vez más la fragilidad de los sectores tecnológicos sobrecalentados.

El índice Nikkei de Japón cerró la sesión con una caída del 2,11%, situándose en los 66.819,05 puntos. El índice más amplio Topix perdió un 1,4%, deteniéndose en los 4.006,43 puntos. Solo del mercado japonés se "evaporaron" alrededor de 19,4 billones de yenes, equivalentes a aproximadamente 120 mil millones de dólares.

Sin embargo, el verdadero desplome ocurrió en Corea del Sur. El índice KOSPI se derrumbó un 5,35%, alcanzando los 7.246,80 puntos, un mínimo desde el 20 de mayo. Esta caída "devoró" alrededor de 366 billones de wones (unos 243 mil millones de dólares) en valor de mercado. Un movimiento tan brusco obligó a la bolsa a recurrir nuevamente a una suspensión temporal de las operaciones.

Los chips bajo el golpe: quiénes sufrieron más

El principal impacto lo recibieron los fabricantes de semiconductores. Las acciones de Samsung Electronics se desplomaron un 6,25% hasta los 277.500 wones, un mínimo de más de un mes. Los títulos de SK Hynix perdieron un 5,68%, apenas manteniéndose por encima de los 2 millones de wones. Esta ola de ventas fue ya la segunda en dos días: el día anterior, el 7 de julio, la caída de Samsung provocó la activación de un mecanismo histórico de suspensión de operaciones.

El catalizador clave de las ventas masivas fue la geopolítica. Los ataques de Estados Unidos contra Irán y la retirada de las exenciones de las sanciones petroleras elevaron los precios del crudo aproximadamente un 6%, lo que aumentó la volatilidad y provocó una huida del riesgo en toda la región. Como telón de fondo adicional, se produjo la caída nocturna de las acciones tecnológicas en EE. UU. y del índice de semiconductores de Filadelfia: los inversores continuaron reduciendo posiciones en el sobrecalentado sector de la IA, que había impulsado al alza los mercados asiáticos durante todo el último año.

¿Hay luz al final del túnel?

A pesar del desplome masivo, dentro de la sesión se vislumbraron signos de resistencia. A media jornada, los mercados mostraron un giro en forma de V gracias a las compras de acciones de equipos de IA que habían caído, lo que podría indicar un agotamiento de la ola de ventas a corto plazo. Es notable que algunos emisores se mantuvieron firmes: SoftBank solo cayó un 0,14%, y la japonesa Kioxia perdió un moderado 0,73%.

El punto de referencia clave para la región ahora será la cotización de SK Hynix en EE. UU., prevista para el viernes. Los inversores la consideran un indicador de un posible rebote de las acciones de semiconductores en la región de Asia-Pacífico.

Mi análisis: La situación actual es un ejemplo clásico de corrección de un mercado sobrecalentado en la intersección de riesgos macroeconómicos y geopolíticos. Las pérdidas de 363 mil millones de dólares en un solo día subrayan lo vulnerables que siguen siendo los sectores tecnológicos, a pesar de la tendencia alcista a largo plazo. La dinámica futura dependerá de los informes de resultados de los fabricantes de chips y de la situación en torno a Irán. Si la cotización de SK Hynix en EE. UU. tiene éxito, podría ser una señal de un rebote a corto plazo, pero fundamentalmente los mercados siguen bajo presión.