El Departamento de Empleo y Relaciones Laborales de Australia presentó el primer informe nacional sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral. Mis colegas y yo hemos analizado detenidamente este documento. La conclusión principal: no se observa un escenario catastrófico con despidos masivos, pero sí es evidente un cambio estructural: el empleo en las profesiones más vulnerables frente a la IA generativa crece notablemente más lento.
Según los datos, entre noviembre de 2022 y febrero de 2026, en una quinta parte de las profesiones con mayor exposición a la IA, el crecimiento del empleo fue de solo el 5,6 %. En comparación, en el grupo menos afectado por la tecnología, esta cifra alcanzó el 9,5 %. La diferencia de 3,9 puntos porcentuales es, según la evaluación del departamento, una "señal temprana y moderada", no una prueba de colapso. Mi análisis lo confirma: el mercado se está adaptando, pero la tendencia ya se ha marcado.
¿Quién está en la zona de riesgo y por qué?
El análisis muestra que las profesiones cognitivas rutinarias son las más afectadas. Este grupo incluye trabajadores de oficina, operadores de entrada de datos, contables, especialistas en publicidad y marketing, así como programadores. Es interesante que la idea tradicional de la automatización como una amenaza para el trabajo físico esté desactualizada. Los modelos generativos hoy en día son más eficaces para reemplazar tareas intelectuales: redacción de textos, procesamiento de datos, preparación de documentos.
Las profesiones menos expuestas a la automatización son aquellas que requieren trabajo manual y cuidado personal: cuidadores, electricistas, conductores de camiones, carpinteros y fontaneros. Aquí, la proporción de hombres es del 69,5 %, mientras que en el grupo vulnerable es solo del 43,7 %. Además, los trabajadores con educación superior están en la zona de riesgo: el 43,7 % de ellos tiene un título de licenciatura, mientras que en el grupo "seguro" solo el 14,9 %. Esto se explica porque sus tareas son más fáciles de automatizar.
No todo es tan claro
Un matiz importante: algunas profesiones con alta exposición a la IA siguen creciendo. Por ejemplo, el número de desarrolladores de software y aplicaciones en Australia alcanzó las 199 000 personas en febrero de 2026, un 25 % más que en noviembre de 2022. Es decir, la tecnología no solo desplaza, sino que también crea nuevas oportunidades. El mercado laboral para los graduados también se mantiene estable: el desempleo entre los jóvenes con educación superior es bajo y la proporción de quienes trabajan en su campo ha aumentado.
Al mismo tiempo, la tasa de desempleo en Australia en febrero de 2026 fue del 4,2 %, inferior a cualquier valor de la década anterior a la pandemia. La proporción de empleados en la población alcanzó el 64 %, por encima del promedio prepandémico. Sin embargo, en el grupo de profesiones altamente expuestas, el empleo, las horas trabajadas y el número de vacantes crecieron más lentamente, mientras que el desempleo aumentó más. Los autores del informe señalan acertadamente que estas tendencias pueden estar relacionadas no solo con la IA, sino también con la reestructuración pospandémica y factores macroeconómicos.
El gobierno australiano, según las declaraciones de la ministra de Empleo, Amanda Rishworth, tiene la intención de utilizar la IA para crear "buenos empleos, no una amenaza para ellos". El departamento planea un monitoreo trimestral, aunque la próxima actualización se espera solo a finales de 2026. En este contexto, vale la pena recordar las declaraciones contundentes del director de Anthropic, Dario Amodei, sobre la posible destrucción de hasta la mitad de los puestos de trabajo de nivel inicial entre los "cuellos blancos". Sin embargo, los datos reales de Australia hasta ahora refutan los pronósticos apocalípticos.
Mi conclusión experta: El informe australiano es un paso importante, pero solo el primero, para comprender el impacto a largo plazo de la IA. Los datos muestran no tanto una catástrofe como una redistribución de los recursos laborales. El mercado se está adaptando, pero para los "cuellos blancos" en profesiones cognitivas, la señal es alarmante: tendrán que reciclarse o buscar nichos donde el factor humano siga siendo insustituible.