El 8 de julio, la Reserva Federal publicó las actas de la reunión del 16 al 17 de junio, la primera para el nuevo presidente Kevin Warsh. La decisión de mantener la tasa en el 3,50–3,75% fue tomada por unanimidad por los 12 miembros votantes del comité, sin embargo, detrás de la unidad externa se esconden serias discrepancias.

Los halcones ganan terreno

En las actas se observa claramente una división: varios participantes de la reunión insistieron en la necesidad de subir la tasa ya en junio, pero finalmente aceptaron una pausa. Las principales razones de preocupación son los riesgos inflacionarios persistentes, provocados por el aumento de aranceles, el encarecimiento de los recursos energéticos en Oriente Medio y la explosiva demanda de tecnología, centros de datos y electricidad por parte de la inteligencia artificial.

Señal clave: 9 de los 19 directivos de la Fed ahora esperan al menos una subida de tipos para finales de 2026. Hace poco, tales pronósticos no se escuchaban en absoluto. El propio Warsh describió el debate en la conferencia de prensa como una "verdadera disputa familiar", subrayando que la decisión final era inevitable, pero el camino hacia ella resultó espinoso.

La IA acelera la inflación

Los expertos de la Fed revisaron al alza las expectativas de inflación para 2026–2027. En abril, la inflación subyacente era del 3,3%; en mayo, alrededor del 3,4%, muy por encima del objetivo del 2%. Entre los impulsores clave se encuentran las inversiones masivas en infraestructura de IA. Algunos participantes de la reunión creen que, con el tiempo, la IA reducirá los costos gracias al aumento de la productividad, pero este efecto solo se manifestará dentro de unos años. Por ahora, la demanda de centros de datos y equipos de alta tecnología sigue presionando los precios al alza.

Bitcoin bajo presión

El mercado reaccionó de inmediato. Al momento de redactar este artículo, bitcoin cotiza alrededor de $62,240, perdiendo aproximadamente un 2,7% en el día. La caída se produjo en medio de un activo comercio de opciones: antes de la publicación de las actas, los inversores apostaban por un aumento, tras un rebote a $64,000 gracias a las entradas en ETF. Sin embargo, el tono agresivo de la Fed y la incertidumbre sobre las tasas provocaron una toma de ganancias.

Los analistas destacan: el mercado cripto ahora reacciona directamente al petróleo, los rendimientos de los bonos, el tipo de cambio del dólar y las tasas de interés. La macroeconomía influye cada vez más en las criptomonedas, y las actas de la Fed lo confirmaron. La próxima reunión del FOMC está programada para el 28 y 29 de julio. Los nuevos datos sobre inflación y mercado laboral serán decisivos: o el "conflicto familiar" dentro de la Fed termina con una subida de tipos, o veremos otra pausa.

Mi comentario: El mercado claramente subestima la probabilidad de un endurecimiento. Si en julio vemos otro informe sólido de empleo e inflación, la tasa podría subir antes de lo que la mayoría espera. Para bitcoin, esto significa una mayor volatilidad y el riesgo de probar el nivel de $60,000 a corto plazo.