La primera criptomoneda se cotiza por debajo del precio medio de mercado y del costo de las monedas de los tenedores a corto plazo desde hace cinco meses. Este es uno de los períodos más prolongados de "infravaloración profunda" del activo en la historia. Actualmente, el precio de bitcoin se encuentra en una zona donde los inversores a largo plazo están registrando pérdidas activamente: representan el 43% del volumen total realizado en la red, y las pérdidas diarias de esta categoría de participantes alcanzan aproximadamente $280 millones, un máximo desde diciembre de 2022. Esta dinámica se clasifica como capitulación, que, según mi experiencia, a menudo precede a la formación de un suelo de precios.

Paralelamente, continúa la salida de fondos de los ETF spot de bitcoin estadounidenses. El 8 de julio, la retirada neta fue de $84,86 millones. Los volúmenes de negociación en el sector cayeron un 80% en comparación con los valores máximos del otoño del año pasado. Sin embargo, en el segmento de los ETF de Ethereum se observa una entrada de capital por quinto día consecutivo, lo que indica un cambio en el interés de los inversores.

Los expertos señalan que al mercado le falta un "colchón monetario". La debilidad del mercado laboral en EE. UU. y la alta inflación limitan las posibilidades de la Reserva Federal para suavizar su política. Las condiciones para un cambio de tendencia ya se han formado a nivel de datos de blockchain y derivados, pero para confirmar el crecimiento, bitcoin necesita consolidarse por encima del nivel de $76,600, y las ventas por parte de los grandes actores deben reducirse.

El 7 de julio, los analistas señalaron el riesgo de que la primera criptomoneda cayera por debajo de los $58,000. El 8 de julio, el precio del oro digital cayó a ~$61,700 en medio de la escalada de tensiones geopolíticas entre EE. UU. e Irán.

Mi comentario: La situación recuerda al ciclo clásico de "capitulación — acumulación — reversión". Sin embargo, para una entrada segura en posiciones largas, es necesario esperar la confirmación de la ruptura de niveles clave y la reducción de la presión por parte de los hodlers. Mientras el mercado permanezca en un estado de incertidumbre, la geopolítica y los datos macroeconómicos jugarán un papel decisivo.