El proyecto de ley "Sobre moneda digital y derechos digitales", que debía entrar en vigor el 1 de julio de 2026, está estancado en la etapa de segunda lectura. El nuevo plazo límite es el 1 de septiembre, pero, según el estado de ánimo de los participantes del mercado, esta fecha también podría posponerse. En medio de esta incertidumbre, los actores clave —casas de cambio y "cambistas" privados— ya han comenzado a reestructurar sus modelos de negocio, pero no tanto en espera de la ley, sino como respuesta a los riesgos de sanciones externas.
El análisis de la situación muestra que el mercado está dividido. Las grandes casas de cambio, como The Hermes Exchange, han adoptado una postura de espera. No tienen prisa por registrarse y obtener licencias, argumentando que "no hay prisa", ya que los plazos se posponen constantemente. Al mismo tiempo, están listas para legalizarse rápidamente si se aprueba la ley. Su actividad económica exterior (AEE) funciona con normalidad, sin cambios.
Los privados se sumergen en la sombra: nuevas reglas del juego
Un panorama muy diferente se observa en el segmento de los "cambistas" privados. Nuestro interlocutor anónimo de Sochi, que se dedica al intercambio de criptomonedas, rechazó deliberadamente la legalización. Su principal argumento es la falta de voluntad de caer en las "listas negras" de los reguladores. En su lugar, implementó estrictas medidas de precaución:
- Selección reforzada de clientes: se da preferencia a socios verificados con los que ya se hayan realizado transacciones.
- Filtrado AML: verificación obligatoria de direcciones a través de servicios para excluir monedas "sucias".
- Rechazo a la fragmentación de transacciones: para no llamar la atención.
Es notable que prefiera trabajar con tokens del estándar TRC-20 (Tron) en lugar de ERC-20 (Ethereum). Esto no se debe a un anonimato técnico: ambas redes son transparentes. Sin embargo, TRC-20 es más barato, más rápido y, lo que es más importante, está menos cubierto por las herramientas AML occidentales. En la masa del volumen "gris" de USDT en Tron, una transacción individual simplemente se pierde, que es lo que necesitan los "cambistas".
El principal impulsor del cambio son las sanciones, no la ley
Conclusión clave: los cambios en el mercado no ocurren por la espera de la ley rusa, sino por la presión de las sanciones de la UE. Incluso grandes exchanges como HTX han sido afectados debido a sus vínculos con Rusia. Los reguladores europeos están haciendo que las criptomonedas que entran en contacto con el circuito ruso sean "tóxicas". Como resultado, los "cambistas" se ven obligados a construir su propia protección, sumergiéndose aún más en la sombra.
Opinión de expertos de Cryptalist: La situación actual es un ejemplo clásico de cómo la falta de una regulación clara y la presión externa empujan al mercado hacia la zona gris. Las autoridades rusas deberían reflexionar: si el 97% de los mineros ya prefieren "no ser visibles", entonces la táctica elegida de "retrasar" podría causar un daño mucho mayor que cualquier regulación prematura. El mercado se adapta por sí mismo, y estas adaptaciones podrían ser irreversibles.