La mayor empresa minera pública de EE. UU., MARA Holdings, continúa su agresiva expansión en el sector de infraestructura. Tras la adquisición de una planta de energía a gas en Ohio, la empresa ha cerrado un acuerdo para comprar un terreno en el condado de Matagorda, Texas. El monto de la operación podría alcanzar los $600 millones, pero los pagos se realizarán por etapas, a medida que se alcancen hitos clave en el desarrollo del proyecto.
Detalles del acuerdo: del electometanol a los centros de datos
El terreno, de más de 1200 acres (~486 ha), está ubicado a 145 km al suroeste de Houston. Inicialmente, el inmueble pertenecía a HIF USA LLC, la filial estadounidense del desarrollador de combustible ecológico HIF Global, y estaba destinado a la producción a gran escala de electometanol. MARA lo adquirió a través de su subsidiaria Volt Texas LLC.
La financiación de la compra está vinculada a estrictos puntos de control: obtención de aprobaciones regulatorias, cierre de la compra del terreno (que actualmente está bajo contrato), autorización para el suministro de electricidad y, lo más importante, la firma de un contrato de arrendamiento del centro de datos con un arrendatario externo. Tras la firma del arrendamiento, HIF conservará una participación minoritaria en el proyecto.
MARA planea obtener acceso a 1 GW de capacidad inicial para octubre de 2027 y aumentarla a 2 GW para abril de 2028. La empresa ya reporta un alto interés por parte de potenciales arrendatarios del segmento de computación de alto rendimiento (HPC). La construcción comenzará este mismo año.
Transformación estratégica: de la minería a la energía y la IA
Este acuerdo no es solo una compra de terreno, sino parte de una profunda reestructuración estratégica del negocio de MARA. En abril, la empresa acordó la compra de Long Ridge Energy & Power por $1,500 millones, lo que le otorga una planta de energía a gas de 505 MW y 1600 acres de terreno. En febrero, se anunció una asociación con Starwood Capital Group para transformar las instalaciones existentes de MARA en infraestructura de IA con una capacidad de hasta 2.5 GW.
Tras la finalización de todos los proyectos, la capacidad energética potencial de la cartera de MARA superará los 4.8 GW. Esto representa más del doble. No estamos observando una simple diversificación, sino una transformación fundamental de un minero en un operador energético y de infraestructura verticalmente integrado, orientado al mercado de alto margen de la IA.
Bitdeer y Cipher Digital: caminos diferentes en la era de baja rentabilidad
En medio de la presión sobre la rentabilidad de la minería (el hashprice es de $29.6 por PH/s al día, por debajo del máximo histórico), otros actores también están eligiendo estrategias de adaptación. Bitdeer está construyendo una planta por $36 millones en Nevada para fabricar sus propios mineros ASIC SEALMINER. Este es un paso hacia la integración vertical y la reducción de la dependencia de proveedores externos.
Cipher Digital (anteriormente Cipher Mining) sigue el camino de la transformación total en un desarrollador de centros de datos para IA. La empresa ya ha contratado 600 MW de capacidad HPC, incluidos acuerdos a largo plazo con AWS, Google y Fluidstack. Sin embargo, como muestran los informes, esta transición requiere enormes gastos de capital: con ingresos de $35 millones en el primer trimestre, el EBITDA ajustado de la empresa se volvió negativo en $48 millones.
Comentario analítico: El mercado de la minería ha entrado definitivamente en la era de la "supervivencia del más fuerte". Observamos una clara división: algunas empresas (MARA) se convierten en gigantes energéticos, otras (Bitdeer) en fabricantes de equipos, y otras (Cipher) en desarrolladores puros de infraestructura de IA. El riesgo clave para todas es la velocidad de ejecución de los proyectos y la capacidad de atraer arrendatarios hiperescaladores a largo plazo en un contexto de competencia cada vez más intensa por la capacidad disponible.