El destino del proyecto de ley "Sobre la moneda digital y los derechos digitales" en Rusia sigue siendo incierto. El plazo inicialmente fijado para su entrada en vigor, el 1 de julio de 2026, fue incumplido. El documento superó con éxito la primera lectura en abril, pero luego el proceso se estancó. Las autoridades afirman que el proyecto de ley está listo para la segunda lectura y han establecido un nuevo plazo: el 1 de septiembre. Sin embargo, según mis estimaciones, esta fecha también parece extremadamente optimista: la profundidad del desarrollo regulatorio y la coordinación de los intereses de múltiples partes requieren mucho más tiempo.
Posición de los actores: espera y conservación
Mientras los legisladores retrasan el proceso, los actores clave del mercado —casas de cambio y "cambistas" privados— no tienen prisa por modificar radicalmente sus modelos de negocio. El análisis de la situación muestra que la mayoría ha adoptado una postura de espera.
Representantes de la gran casa de cambio The Hermes Exchange señalan que no se han producido cambios prácticos en su trabajo. Los plazos se posponen constantemente, por lo que no tiene sentido apresurarse con el registro y la obtención de licencias. La empresa subraya que, si fuera necesario, obtener una licencia no les supondría ninguna dificultad, y continuarán trabajando con operaciones de comercio exterior en el modo habitual.
El jefe del proyecto Satoshkin, Dmitry Stepanin, continúa trabajando con los métodos anteriores, centrándose en los pagos en efectivo y los servicios con licencia en países "amigos". Este es un escenario clásico para el mercado cripto ruso: esperar claridad por parte del regulador.
Los "cambistas" se adentran más en la sombra
La transformación más notable se produce en el segmento de los "cambistas" privados. Un interlocutor anónimo, que se dedica al intercambio en Sochi, ha renunciado conscientemente a la legalización. No ve ventajas en ello y, por el contrario, teme caer en las "listas negras" de los reguladores. Sus clientes se han "congelado" a la espera, y él mismo ha comenzado a actuar con mucha más cautela.
El desencadenante clave de los cambios no fueron tanto las leyes rusas como la presión de las sanciones de la UE. Todo el sector cripto de la Federación Rusa se ha visto afectado, y grandes exchanges como HTX ya están bajo presión debido a sus vínculos con Rusia. Un nuevo paquete de sanciones en el horizonte hace que trabajar con criptomonedas "rusas" sea tóxico. Nadie quiere tener que ver con activos "sucios".
En respuesta, los "cambistas" han comenzado a:
- Seleccionar a los clientes con más cuidado, dando preferencia a los verificados.
- Utilizar activamente servicios AML para excluir direcciones potencialmente "sucias".
- Rechazar la fragmentación de transacciones.
Es notable que nuestro interlocutor prefiere trabajar con tokens del estándar TRC-20, evitando Ethereum. La elección no se debe al anonimato técnico (ambas redes son transparentes), sino al deseo de "perderse entre la multitud". A través de Tron pasa el volumen principal de USDT "gris", por lo que una transacción individual se pierde en la masa total. Además, Tron es más barato, más rápido y está menos cubierto por las herramientas AML occidentales, lo que permite atraer menos atención.
Conclusiones del analista
Mientras las autoridades no tengan "tiempo" para formalizar el entorno regulatorio, los participantes del mercado cambian las reglas del juego por su cuenta. Los cambios están sujetos a un único principio: preservar la seguridad en condiciones de incertidumbre total. El caos a nivel legislativo obliga a los "habitantes de los mares cripto" a refugiarse en la sombra, profundizando un mercado ya de por sí gris. En un país donde la gran mayoría de los criptoentusiastas prefieren "no llamar la atención", la táctica de dilación elegida por las autoridades podría causar un daño grave al sector legal, empujándolo definitivamente a la clandestinidad.