El CEO de Binance, Richard Teng, afirmó que el nuevo reglamento de la Unión Europea, MiCA, ha tenido el efecto contrario al previsto. En lugar de someter el mercado de criptomonedas a un control estricto, las normas han provocado una salida masiva de fondos de las plataformas autorizadas hacia entornos no regulados.

Durante su intervención en la cumbre Reuters NEXT Asia en Singapur, Teng presentó estadísticas contundentes: el 70% de los fondos que los usuarios retiraron de la Unión Europea tras la salida de Binance terminaron en carteras personales no custodiales. Solo el 30% de los clientes transfirieron sus activos a plataformas que lograron obtener la licencia según el nuevo reglamento. Estas cifras son una señal de alarma para los reguladores europeos.

¿Por qué Binance se fue de Europa?

Recordemos que Binance dejó de registrar nuevos clientes de la UE a partir del 1 de julio y, a finales de junio, retiró oficialmente su solicitud para obtener la licencia MiCA en Grecia. Como explicó Teng, el regulador local retrasó indefinidamente la aprobación de los documentos sin dar explicaciones. La dirección del exchange decidió retirarse por iniciativa propia para evitar generar caos entre los usuarios durante una transición forzada.

La salida de Binance coincidió con la mayor salida semanal de capital de la plataforma en los últimos tres años. Las estadísticas internas del exchange sobre el movimiento de estos activos fueron la base de las críticas de Teng.

La descentralización como amenaza al control

Teng, con experiencia en organismos reguladores, expresó una gran preocupación. Destacó que la salida forzada de los usuarios hacia el ámbito del almacenamiento autogestionado anula por completo los mecanismos de protección de MiCA. Los grandes exchanges centralizados realizan estrictos controles contra el lavado de dinero (AML) y de identificación de clientes (KYC). Las soluciones de software descentralizadas simplemente no pueden garantizar dicho control.

«Cuando los fondos se transfieren a una cartera personal, los riesgos solo aumentan. Allí no existen procedimientos reales de AML y KYC», explicó el codirector ejecutivo de Binance, Richard Teng.

Según la firme convicción de Teng, sería más sensato que los funcionarios otorgaran licencias a grandes empresas dispuestas a someterse a la regulación. Este enfoque es mucho más efectivo que expulsar deliberadamente la actividad cripto fuera del alcance del Estado. En Binance destacaron por separado que la empresa ya ha recibido ofertas para presentar documentos en otros países de la UE. La marca no planea abandonar definitivamente el mercado europeo.

La paradoja de la regulación

Los defensores del almacenamiento autogestionado de criptomonedas ven estas cifras desde una perspectiva completamente diferente. La gestión personal de las claves privadas permite a los inversores evitar por completo los riesgos asociados con el colapso repentino de los exchanges centralizados. Para muchos usuarios experimentados, el control estricto sobre su propio dinero es una condición obligatoria para operar, no una laguna legal.

Debates similares tienen lugar en Estados Unidos, donde los desarrolladores de carteras sin funciones de custodia piden a los reguladores que eximan a dichos servicios de los requisitos aplicables a las instituciones financieras tradicionales.

Los organismos estatales también siguen de cerca estas transferencias. En Europa, los requisitos de la «Travel rule» para criptomonedas se están endureciendo gradualmente. Debido a esto, los exchanges ahora están obligados a recopilar datos detallados de todas las transacciones en las que participen carteras no custodiales. Por ahora, no está claro si la migración masiva hacia el almacenamiento autogestionado se limita solo a la salida actual de usuarios.

Opinión de experto: MiCA, concebido como una herramienta de protección para los inversores, en la práctica se está convirtiendo en un catalizador de la descentralización. Los reguladores deberían reflexionar: cuanto más estrictas sean las reglas, mayor será el incentivo para eludirlas. Quizás el futuro esté en una regulación «suave» que no expulse a los negocios hacia la zona gris, sino que ofrezca condiciones flexibles para la cooperación.