Japón ha entrado en una fase de disonancia macroeconómica sin precedentes. El gobierno del país y el Banco de Japón (BOJ) están implementando simultáneamente medidas que no solo no se complementan, sino que se contradicen directamente. Esta falta de coordinación crea un entorno extremadamente volátil para los mercados tradicionales y las criptomonedas, incluido Bitcoin.
Por un lado, observamos un endurecimiento de la política monetaria: el BOJ está reduciendo su balance (en $502 mil millones desde el pico de 2024, hasta $4,33 billones) y subiendo las tasas. Por otro lado, las autoridades fiscales están aumentando el gasto presupuestario y preparando una reforma fiscal que propone reducir el impuesto a los alimentos del 8% al 1% a partir de abril de 2027. Los ingresos perdidos (alrededor de 600 mil millones de yenes al año) se planea compensarlos con pagos directos a los más pobres. Este es un clásico impulso fiscal expansivo que acelera la economía, mientras que el BOJ intenta enfriarla.
¿Hacia dónde se dirigen los mercados?
En este contexto, llegan señales contradictorias. El índice de precios al productor (PPI) de Japón se aceleró al 7,1% interanual, superando las previsiones del 6,8%. La lógica sugiere que, en estas condiciones, los rendimientos de los bonos deberían subir. Sin embargo, vemos lo contrario: el rendimiento de los bonos del gobierno japonés (JGB) a 10 años cayó 10 puntos básicos hasta el 2,775%, y el de 20 años hasta el 3,765%. El mercado sigue siendo extremadamente sensible tras la crisis de enero de 2026, cuando el rendimiento de los JGB a 40 años superó por primera vez el 4%.
El propio BOJ genera presión adicional. Al reducir la compra de bonos, transfiere la carga de absorber nuevas emisiones al mercado. Y esto ocurre justo cuando el gobierno planea aumentar la deuda para financiar nuevos programas sociales. Cada uno de estos pasos significa un aumento en la oferta de JGB con una demanda decreciente por parte del banco central.
Amenaza para el carry trade y Bitcoin
El carry trade japonés representa un peligro particular. Los fondos globales continúan tomando prestados yenes baratos para comprar activos de alto rendimiento en el extranjero. El volumen de este mercado aún se estima entre $4 y $8 billones. Mientras tanto, Japón ya ha gastado $72-73 mil millones en "defender" el yen este año, pero el par USD/JPY aún alcanzó un máximo de 40 años en 162.
Ya hay un precedente: en agosto de 2024, un aumento de la tasa del BOJ de solo el 0,15% provocó un fuerte desmantelamiento del carry trade. El Nikkei se desplomó más del 12% en una sola sesión, y Bitcoin perdió casi el 25% en una semana, pasando de $65,000 a menos de $50,000 debido a liquidaciones masivas de posiciones apalancadas.
Ahora la situación es aún más tensa. El mercado de deuda de Japón está bajo presión, la inflación se acelera y el yen se mantiene cerca de mínimos de varios años. Al BOJ le queda cada vez menos margen de maniobra.
Conclusión analítica de Cryptalist: El endurecimiento sincronizado de la política monetaria, la reducción del balance del banco central y el aumento del gasto presupuestario crean una construcción macroeconómica única. En este entorno, cualquier movimiento inesperado del BOJ, incluso un aumento mínimo de la tasa, podría desencadenar una nueva ola de liquidaciones del carry trade, lo que se reflejaría instantáneamente en todos los activos de riesgo, incluido Bitcoin. Los inversores deben seguir de cerca la dinámica del USD/JPY y los rendimientos de los JGB como indicadores clave del apetito global por el riesgo.