El barco económico japonés se inclina cada vez más hacia un lado. El gobierno del país y el Banco de Japón (BOJ) tiran del timón en direcciones opuestas, creando una combinación peligrosa para los mercados globales, incluido el de criptomonedas. Estamos presenciando una situación única: el regulador endurece la política monetaria mientras reduce su balance, al mismo tiempo que las autoridades fiscales se preparan para aumentar el gasto público y emitir nueva deuda.

El desencadenante clave es la creciente presión inflacionaria. El índice de precios al productor (PPI) de Japón se aceleró al 7,1% interanual, superando tanto las previsiones (6,8%) como los valores anteriores. La lógica sugeriría que esto debería impulsar al alza los rendimientos de los bonos del gobierno japonés (JGB). Sin embargo, el mercado reaccionó de manera paradójica: el rendimiento de los bonos a 10 años cayó 10 puntos básicos, hasta el 2,775%, y el de los bonos a 20 años, hasta el 3,765%. Esto indica un nerviosismo extremo y una demanda persistente de "calidad" incluso en medio del endurecimiento.

Una señal mucho más alarmante son las acciones del propio BOJ. El regulador está reduciendo sistemáticamente su balance, que ya ha disminuido aproximadamente $502 mil millones desde su pico en 2024, cayendo a $4,33 billones. Cuanto menos actúe el BOJ como comprador de última instancia en las subastas de JGB, más oferta tendrá que absorber el mercado. Y esto ocurre justo cuando el gobierno se prepara para un estímulo fiscal masivo, que incluye reducir el impuesto a los alimentos del 8% al 1% y realizar pagos directos a los más pobres.

Riesgo de repetición del "colapso del carry trade"

Ya hemos visto este escenario antes. En agosto de 2024, el aumento de la tasa del BOJ de solo un 0,15% provocó un enorme desmantelamiento del carry trade. El índice Nikkei se desplomó más del 12% en una sola sesión, y Bitcoin cayó de $65,000 a menos de $50,000 en una semana debido a una cascada de llamadas de margen en posiciones apalancadas.

Ahora, se pronostica que la tasa del BOJ se acercará al 1,5% para 2027, un máximo en décadas. Mientras tanto, el volumen del carry trade aún se estima entre $4 y $8 billones. El mercado es extremadamente sensible: incluso un pequeño giro en los flujos de capital desde activos extranjeros de vuelta a Japón, impulsado por el aumento de los rendimientos internos, podría extraer enormes cantidades de liquidez del sistema global.

Los analistas señalan acertadamente que el mercado de deuda de Japón está bajo presión, la inflación se acelera y el yen se mantiene cerca de mínimos de 40 años. Al BOJ le queda cada vez menos margen de maniobra. La combinación de endurecimiento de la política, reducción del balance y aumento del gasto presupuestario crea una estructura única y extremadamente peligrosa para los mercados globales.

Mi opinión experta: Esta situación es un ejemplo clásico de "trampa de liquidez" para Japón, que ahora se transmite a todo el mundo. Para el mercado de criptomonedas, esto significa una mayor volatilidad y el riesgo de repetir los eventos de agosto de 2024. Los inversores deben seguir de cerca el par USD/JPY y los rendimientos de los JGB: cualquier movimiento brusco en estos instrumentos desencadenará una venta masiva de activos de riesgo.