El departamento de investigación Ledger Donjon, especializado en seguridad de hardware, presentó un análisis detallado de una vulnerabilidad física en las carteras de hardware Tangem. El ataque, basado en la inyección de fallos por láser (laser fault injection), permite a un atacante restablecer la contraseña en el dispositivo y obtener el control total sobre los criptoactivos almacenados en la tarjeta. Se trata de tarjetas NFC de plástico que externamente se asemejan a las bancarias, pero que contienen internamente un chip seguro para almacenar claves privadas.

El problema clave radica en que la vulnerabilidad no se puede parchear: el firmware de las tarjetas Tangem no se actualiza. Esto significa que todos los modelos lanzados están en riesgo si el dispositivo cae en manos equivocadas. Sin embargo, el ataque es de naturaleza puramente física e invasiva, lo que lo hace extremadamente difícil de aplicar de forma encubierta.

Cómo funciona el ataque

La base de la cartera es un elemento seguro Samsung S3D232A con certificación EAL6+. Normalmente, el acceso a los fondos está protegido por dos factores: la posesión física de la tarjeta y la contraseña. También existe un mecanismo de recuperación de acceso a través de dos tarjetas vinculadas. Los investigadores de Ledger Donjon se centraron en la instrucción SetPin, responsable de cambiar la contraseña. Descubrieron que en el firmware hay una verificación que permite cambiar la contraseña solo bajo ciertas condiciones (por ejemplo, cuando hay una tarjeta de respaldo).

Utilizando un único pulso láser de nanosegundos dirigido a un área específica del chip EAL6+, los expertos lograron alterar la lógica de esta verificación. Esto permitió que la tarjeta aceptara una nueva contraseña sin ingresar la anterior y sin usar la tarjeta de respaldo. Al abrir la tarjeta y conectarse al elemento seguro a través de su propia plataforma de hardware, los investigadores determinaron mediante análisis de canales laterales el momento exacto de la ejecución de la verificación vulnerable.

Después de restablecer la contraseña, el atacante obtiene la capacidad de firmar transacciones y retirar fondos. La preparación del ataque toma alrededor de dos horas, pero solo si los parámetros para ese modelo ya son conocidos. El costo del equipo para tal ataque se estima en aproximadamente $250,000, lo que lo hace accesible solo para grupos bien financiados o entidades estatales.

Reacción de Tangem y conclusiones del experto

La empresa Tangem calificó el riesgo para los usuarios comunes como "prácticamente inexistente", destacando que el escenario requiere acceso físico a la tarjeta, costoso equipo de laboratorio y un profundo conocimiento técnico. En Tangem también señalaron que Ledger Donjon es una división de su competidor directo, lo que podría influir en la interpretación de los resultados.

Sin embargo, el investigador Baptisten Boileau enfatizó las limitaciones de la propia certificación EAL6+. Esta confirma la resistencia del chip a ciertos ataques, pero no garantiza la ausencia de vulnerabilidades en la lógica del firmware que opera sobre ese chip. "El software que se ejecuta en estos chips debe desarrollarse teniendo en cuenta patrones de protección especiales", declaró.

Como recomendaciones, el experto sugirió la implementación de múltiples verificaciones independientes para operaciones críticas, una codificación de estados más robusta y un refuerzo de la protección del procedimiento de cambio de contraseña, incluso si la función de recuperación está desactivada.

Mi opinión profesional: Este caso es un recordatorio claro de que incluso el "hardware" certificado no es una garantía absoluta de seguridad. Una vulnerabilidad en la lógica del firmware que opera sobre un elemento seguro puede anular todas las ventajas del hardware. Para el usuario común, el riesgo es mínimo, pero para los poseedores de grandes sumas o inversores institucionales, es una señal seria: la seguridad no es solo la elección del chip, sino también la calidad del código que se ejecuta en él. El mercado necesita estándares que abarquen no solo el nivel físico, sino también la lógica del software.