Mi equipo de análisis realizó una investigación detallada sobre una vulnerabilidad de hardware recientemente descubierta en las tarjetas billetera Tangem. Se trata de un vector de ataque crítico que permite a un atacante con acceso físico a la tarjeta restablecer completamente la contraseña y obtener el control de todos los activos digitales asociados.

¿Cuál es la esencia del problema?

Las billeteras Tangem tienen el formato de una tarjeta bancaria y están equipadas con un chip seguro Samsung con certificación EAL6+. Este chip se encarga de generar y almacenar las claves, así como de firmar transacciones. La clave maestra nunca abandona la tarjeta, y el acceso está protegido por autenticación de dos factores: posesión física de la tarjeta y conocimiento del PIN.

El eslabón débil resultó ser la lógica de recuperación de contraseña. Las tarjetas se venden en juegos de dos o tres unidades con una clave maestra compartida. El mecanismo estándar permite restablecer la contraseña si se dispone de dos tarjetas vinculadas. Sin embargo, como se descubrió, esta función contiene una vulnerabilidad. El ataque se dirige a eludir la verificación de si la tarjeta está en modo de recuperación. Si es así, se acepta una nueva contraseña sin la anterior. La tarea del atacante es "romper" esta única verificación, haciendo que la tarjeta acepte una nueva contraseña sin estar realmente en modo de recuperación.

La situación se agrava porque el comando de cambio de contraseña no tiene protección contra la fuerza bruta. A diferencia de los comandos de autenticación, no introduce demoras ni bloqueos tras intentos fallidos. Esto permite al atacante intentarlo una y otra vez hasta encontrar la contraseña correcta.

Implementación técnica del ataque

El método de ataque es la inyección de fallos por láser (laser fault injection). Consiste en dirigir un pulso potente de luz infrarroja a un punto específico del cristal del chip en el momento exacto de la operación. Esto altera temporalmente el estado de los transistores e interrumpe el flujo del programa, eludiendo la verificación necesaria.

Para realizar el ataque, es necesario abrir la carcasa de plástico de la tarjeta con un bisturí, retirar la pantalla protectora y exponer el cristal de silicio, además de resoldar la antena para una alimentación estable. Según mis datos, en un modelo preparado, el ataque tenía una reproducibilidad del cien por cien, y cada intento tomaba aproximadamente dos horas.

Cabe destacar que desactivar la función de recuperación de contraseña en la configuración no ayuda. Esta configuración solo bloquea uno de los comandos de recuperación legítimos, mientras que el ataque en sí no lo utiliza, sino que golpea directamente la verificación del estado.

Conclusiones y recomendaciones

No existe un parche para esta vulnerabilidad. Sin embargo, la conclusión clave para los usuarios es que el ataque requiere acceso físico a la tarjeta, equipo de laboratorio especializado con un costo de aproximadamente $250,000 y una profunda experiencia en seguridad de hardware. Es imposible realizarlo de manera imperceptible y devolver la tarjeta intacta.

El riesgo real solo surge si la tarjeta se pierde o es robada. Si permanece en posesión del propietario, el escenario descrito no es factible. No obstante, este hallazgo subraya la importancia de la seguridad física de las billeteras de hardware y la necesidad de auditar constantemente sus mecanismos de protección.

Mi opinión experta: Esta vulnerabilidad es una llamada de atención seria para la industria. Incluso los chips certificados con altos niveles de protección pueden tener vulnerabilidades a nivel de la lógica de las aplicaciones. Los usuarios de Tangem deben prestar especial atención a la conservación física de las tarjetas y considerar la posibilidad de utilizar medidas de protección adicionales, como la multifirma o el almacenamiento separado de claves.