La semana en el ámbito de la ciberseguridad fue intensa: desde un sonado rescate en bitcoins pagado por las autoridades estadounidenses, hasta operaciones masivas de Interpol y la exposición de decenas de servicios VPN gratuitos que resultaron ser herramientas de vigilancia.
Las autoridades de EE. UU. pagaron a hackers 9,4 BTC por su silencio
En junio de 2025, una entidad gubernamental de EE. UU. (presuntamente, la administración del condado de Union, Ohio) transfirió a los ciberdelincuentes del grupo Kairos un rescate de 9,44 BTC (aproximadamente $1 millón en el momento de la transacción). Esto se desprende del análisis de datos de blockchain y registros de negociaciones realizado por expertos de Ransom-ISAC.
La particularidad del ataque es que los hackers no utilizaron programas de ransomware clásicos. En lugar de cifrar la infraestructura, robaron 2 TB de información confidencial, incluyendo datos de la carpeta «oficina del fiscal», números de seguro social y huellas dactilares, y amenazaron con publicarlos. Inicialmente, los delincuentes exigieron $3 millones, pero tras un mes de negociación redujeron la suma a $1 millón.
Al recibir los fondos, Kairos fragmentó la transferencia y la canalizó a través de una cadena de carteras, dirigiéndola a direcciones de depósito de los exchanges de criptomonedas Bybit, OKX y el servicio ruso BELQI.
Interpol interceptó $293 millones y arrestó a casi 6000 personas
La operación especial global de Interpol, First Light 2026, resultó en la detención de 5811 sospechosos y la interceptación de activos por valor de $293 millones. En la operación participaron fuerzas del orden de 97 países, que atacaron a grupos organizados especializados en estafas de inversión, fraudes románticos y chantajes.
El mecanismo I-GRIP permitió congelar tanto transferencias bancarias tradicionales como transacciones en criptomonedas. Durante los allanamientos se bloquearon más de 31 000 cuentas y carteras de criptomonedas, y se abrieron más de 23 700 casos penales. Uno de los incidentes más grandes ocurrió en Tailandia, donde se arrestó a dos sospechosos de blanquear ingresos de un «fraude romántico»: a través de su cartera de criptomonedas pasaron más de $122,5 millones en 10 meses.
VPN gratuitos: ¿protección o espionaje?
Investigadores de la Universidad de Míchigan y el Instituto Tecnológico de la India analizaron más de 280 aplicaciones VPN gratuitas de Google Play. Los resultados fueron alarmantes: muchos servicios no solo no protegen a los usuarios, sino que ellos mismos recopilan y transmiten sus datos.
Más del 80% de las aplicaciones se conectaban a servidores publicitarios, transmitiendo el identificador publicitario único del dispositivo y metadatos. 29 aplicaciones (aproximadamente 360 millones de instalaciones) permitían la fuga de consultas DNS, y seis filtraban todo el tráfico del navegador fuera del túnel cifrado. El 89% de los servicios utilizaban solo un método de autenticación, y algunos dependían de cifrados obsoletos y vulnerables como Blowfish y Triple DES.
Los hackers convierten dispositivos en nodos proxy
El grupo Lurking Lizard infectó millones de ordenadores y teléfonos inteligentes, convirtiéndolos secretamente en nodos de proxy residenciales. Luego, estos proxies se alquilaban a otros ciberdelincuentes para ocultar las huellas de los ataques.
Para propagar los programas maliciosos, se utilizaron instaladores infectados de programas populares, incluyendo 7-Zip, WhatsApp y servicios VPN. Una de las aplicaciones móviles del grupo, wirevpn, ya superó el millón de descargas. La infraestructura de Lurking Lizard cuenta con más de 230 dominios falsos, y el propio grupo se hace pasar por proveedores de proxy conocidos, creando una red de sitios falsos con «reseñas independientes».
Opinión de expertos
Estos incidentes confirman un cambio global en las tácticas del cibercrimen: los hackers recurren cada vez más al chantaje puro y al robo de datos, abandonando el cifrado complejo. Y los VPN gratuitos, que deberían haber sido un escudo para los usuarios, se están convirtiendo en herramientas de vigilancia. En tales condiciones, la única forma de preservar la privacidad es verificar cuidadosamente el software utilizado y no confiar en los servicios «gratuitos».