Tras una breve corrección técnica en julio, el rublo ruso enfrentará una nueva ola de presión hacia finales del verano. El desplome de junio del 10% solo se ha compensado parcialmente con el retroceso de julio del 3-5%, y, como muestran mis cálculos y el análisis de la dinámica del mercado, esto fue solo un respiro antes de que el dólar, el euro y el yuan vuelvan a fortalecerse.
Los objetivos clave para finales de agosto y principios de septiembre son los siguientes:
- Dólar estadounidense (USD/RUB) — retorno a los máximos de junio y más allá, hasta el nivel de 80 rublos.
- Euro (EUR/RUB) — estabilización alrededor de la marca de 90 rublos.
- Yuan chino (CNY/RUB) — acercamiento a los 12 rublos.
El panorama fundamental habla por sí mismo. El tipo de cambio del rublo es, ante todo, un equilibrio entre la entrada de divisas de los exportadores y la demanda de los importadores. En este momento, observamos un exceso sostenido de demanda sobre oferta. Además, se suma un factor estacional: agosto es históricamente uno de los meses más débiles para el rublo. Las importaciones tradicionalmente aumentan, incrementando la demanda de divisas, mientras que los ingresos por exportaciones se estancan, reduciendo la oferta en el mercado.
¿Qué deben hacer los inversores? Ante la esperada debilidad del rublo, destaco dos escenarios más racionales para preservar el capital:
- Compra de divisas físicas o futuros sobre ellas.
- Inversión en bonos en divisas: cuando el tipo de cambio sube, no solo se aprecian, sino que también generan ingresos por cupones.
En cuanto al próximo lanzamiento del rublo digital, previsto para el 1 de septiembre, este instrumento no tendrá ningún impacto en el tipo de cambio de la moneda nacional. El rublo digital es solo una nueva forma de dinero no en efectivo, no una nueva unidad monetaria. Su implementación no altera los factores fundamentales de oferta y demanda en el mercado de divisas.
Mi opinión profesional: La corrección actual es la "calma antes de la tormenta". El rublo se encuentra en una zona de alto riesgo, y los inversores orientados a preservar el poder adquisitivo deberían considerar cubrir los riesgos cambiarios ahora, sin esperar un nuevo desplome.