A partir del 11 de julio, Estados Unidos impone una moratoria de cuatro años sobre la emisión del dólar digital (CBDC). Esta restricción está incluida en un proyecto de ley bipartidista sobre accesibilidad a la vivienda, que entra en vigor automáticamente tras el vencimiento del plazo constitucional. El presidente Donald Trump se negó a firmar el documento, pero tampoco ejerció su derecho al veto, lo que llevó a su legitimación sin la aprobación directa del jefe de Estado.
La prohibición estará vigente hasta finales de 2030. Esto significa que la Reserva Federal no podrá lanzar su propia moneda digital de banco central (CBDC) durante casi cuatro años. La decisión tiene un carácter estratégico y refleja profundas divergencias en el establishment político estadounidense sobre el futuro del sistema monetario.
Contexto político y consecuencias
El apoyo bipartidista al proyecto de ley demuestra que las preocupaciones sobre el control estatal de las finanzas digitales unen tanto a republicanos como a demócratas. Los críticos de las CBDC señalan tradicionalmente los riesgos de vigilancia, pérdida de privacidad financiera y mayor centralización del poder. Este paso de Washington sitúa a EE. UU. en una posición única entre las economías desarrolladas, donde China, la Unión Europea y otros países están probando o implementando activamente sus propias monedas digitales.
Es importante señalar que la prohibición no afecta a las stablecoins privadas ni a las criptomonedas como USDT, USDC o Bitcoin. Sin embargo, crea un vacío temporal en la infraestructura digital estatal, lo que podría estimular el desarrollo de soluciones alternativas en blockchain, pero también ralentiza la integración del sistema financiero tradicional con las nuevas tecnologías.
Mi análisis: Esta prohibición es una señal doble. Por un lado, protege a los ciudadanos de una posible vigilancia total, pero por otro, priva a EE. UU. de la capacidad de influir en los estándares globales de las monedas digitales. Mientras otros países aceleran el ritmo, Estados Unidos corre el riesgo de perder la iniciativa en la carrera por el liderazgo en las finanzas digitales. A largo plazo, esto podría debilitar la posición del dólar como moneda de reserva mundial.