El mercado de valores ruso está experimentando una corrección prolongada y pronunciada que ya dura 17 semanas. Durante este tiempo, el índice se ha corregido casi un 25%. Sin embargo, a pesar de la magnitud de la caída, sería incorrecto calificar la situación actual como un "declive lento": se trata de una tendencia bajista en toda regla, donde el descenso se produce incluso en ausencia de un contexto noticioso negativo. El principal problema es la falta de compradores.

El suelo no se ha alcanzado: tres meses de descenso por delante

Según las estimaciones de varios expertos, es probable que el descenso continúe en los próximos tres meses. Es poco probable que se alcance el suelo, y la esperada reducción de la tasa clave en el segundo semestre, incluso si ocurre, difícilmente se convertirá en un catalizador potente para el crecimiento. La magnitud de la flexibilización de la política monetaria probablemente será modesta.

El factor de los dividendos tampoco actúa como motor de un cambio de tendencia. Después de los pagos, es posible que se produzcan compras puntuales, pero su volumen no es suficiente para cambiar la tendencia. Las nuevas OPI que se esperan para finales de año probablemente tendrán el carácter de un "salvavidas" para los emisores, más que una herramienta para el crecimiento y el desarrollo. Se trata de empresas que salen a bolsa para resolver problemas financieros, no para escalar su negocio. Comprar estos valores es una estrategia dudosa.

Principales impulsores del segundo semestre

La atención del mercado se centrará en tres factores. La situación económica y la tasa clave son el ancla principal para el sentimiento de los inversores. La tasa actualmente afecta con mayor fuerza no solo al mercado de bonos, sino también al mercado de acciones. Las empresas que pagan dividendos estarán en el punto de mira, especialmente aquellas que pagan dividendos al nivel de la tasa clave o superior. Pueden comportarse mejor que el mercado, pero no se debe esperar un crecimiento seguro de ellas. Las nuevas OPI, como muestra la experiencia de los últimos años, prácticamente no han generado ingresos para los inversores, y la mayoría de los valores cotizan por debajo del precio de colocación. La alta incertidumbre con la tasa reducirá el número de interesados en salir a bolsa.

Tokenización, aplicaciones de corretaje y estrategia

El interés en las aplicaciones de corretaje, según varios analistas, no está relacionado con la llegada de nuevos inversores minoristas, sino con las restricciones de acceso a plataformas extranjeras. Es difícil evaluar de manera inequívoca la demanda según este indicador. La actitud hacia la tokenización de acciones a través de la infraestructura cripto es escéptica. El principal problema es el registro de derechos. La posesión a través de tokens crea riesgos para los tenedores, especialmente en el contexto del capital gris y la jurisdicción estadounidense. Las exenciones fiscales en este formato prácticamente no tienen valor para los grandes capitales. Para carteras pequeñas, esto puede ser más interesante que la negociación directa en bolsa, pero para las grandes, es un riesgo adicional.

Para un inversor minorista con un horizonte de 2 a 3 años, la estrategia óptima se ve así: la base de la cartera son los bonos, principalmente OFZ (cortos y medios), con una posible parte a largo plazo según el perfil de riesgo. Acciones solo en una pequeña proporción, con compras cuidadosas y regulares, ya que se desconoce en qué año se alcanzará el suelo: este, el próximo o dentro de 3 a 5 años. Oro definitivamente no, es un activo no rentable y poco interesante. Efectivo es admisible como posición de espera, colocándolo en depósitos, en operaciones overnight o de recompra.

Comentario de Cryptalist: La situación actual en el mercado ruso es un ejemplo clásico de "fase bajista" en condiciones de política monetaria restrictiva y ausencia de desencadenantes positivos. Los inversores deben prepararse para un período prolongado de baja rentabilidad en acciones y apostar por instrumentos conservadores. Las criptomonedas, en este contexto, siguen siendo un activo de alto riesgo, y su inclusión en una cartera requiere extrema precaución, especialmente en medio de la incertidumbre global.