La red de bitcoin ha vuelto a ajustar la dificultad de minería, reduciendo el indicador en un 5% — hasta 127,17 T. Esta es una etapa natural de la adaptación cíclica del algoritmo a la potencia computacional actual.
Dinámica de la dificultad y el hashrate
A mediados de junio, la dificultad se desplomó un 10,09%, seguido de un rebote del 7,15%. El valor actual es un 17% inferior al nivel de principios de año (148,26 T) y un 22% por debajo del máximo histórico de 155,27 T, registrado en octubre de 2025.
El hashrate promedio se ha recuperado hasta niveles superiores a 1 ZH/s, y el intervalo entre bloques se ha reducido a nueve minutos. El hashrate suavizado por la media móvil de siete días, según datos de plataformas analíticas, es de 864,4 EH/s. En el pico de octubre, la potencia computacional alcanzó los 1,15 ZH/s, pero desde entonces muestra una tendencia descendente sostenida.
Economía de los mineros: hashprice y rentabilidad
En medio de la disminución de la dificultad, el hashprice — métrica clave de rentabilidad — ha aumentado de ~$30 a ~$32 por PH/s al día. Esta es una recuperación parcial tras los mínimos locales de principios de mes (~$27 por PH/s), pero el indicador sigue siendo significativamente inferior al nivel de $40, considerado el umbral aproximado de punto de equilibrio para la mayoría de los mineros.
Comentario del experto: La caída de la dificultad es un mecanismo clásico de autorregulación de la red, que alivia temporalmente la vida de los mineros, pero no resuelve los problemas fundamentales de rentabilidad. Teniendo en cuenta que el hashrate continúa disminuyendo desde los valores máximos y el hashprice se mantiene por debajo del umbral de rentabilidad, observamos una presión estructural sobre la industria. Esto impulsa a los actores a diversificarse — hacia el sector de la IA, que se está convirtiendo en una nueva tendencia en la industria minera.