La transición de Ethereum al algoritmo Proof-of-Stake (PoS), ocurrida el 15 de septiembre de 2022, provocó una reducción drástica en el consumo energético de la red. Según el reciente análisis del Centro de Finanzas Alternativas de Cambridge (CCAF), el consumo anual de electricidad de Ethereum es actualmente de aproximadamente 7,87 GWh, un 99,96% menos que justo antes de la actualización The Merge.
Antes de la transición, la potencia continua de la red era de aproximadamente 2,4 GW. Ahora, esta cifra se estima en 0,90 MW. El cambio del mecanismo de consenso alteró la naturaleza misma de los costos: con Proof-of-Work, la electricidad era el precio directo de la seguridad de la cadena de bloques, mientras que con PoS se ha convertido en un gasto operativo de los nodos, y la protección de la red se garantiza mediante el capital en staking.
Metodología de cálculo: del enchufe a la conclusión global
El CCAF aplicó un enfoque «ascendente», midiendo el consumo real de electricidad para 20 combinaciones de programas cliente y configuraciones de hardware de Ethereum. Una instalación doméstica consumía alrededor de 18 W, mientras que una estación de trabajo profesional, aproximadamente 150 W. Considerando que el 36% de los nodos funcionan con conexiones domésticas y el 64% en infraestructura en la nube o corporativa, el promedio fue de aproximadamente 105 W por nodo.
El cálculo se basa en aproximadamente 8522 nodos completos detectables. Los autores subrayan que se trata de un límite inferior, no del número total exacto: el sistema de monitoreo no cubre instalaciones cerradas, nodos detrás de cortafuegos ni configuraciones con detección desactivada. El escenario base arroja 7,87 GWh al año, mientras que los límites inferior y superior varían entre 1,26 GWh y 11,49 GWh, respectivamente.
Geografía y alojamiento: concentración de riesgos
A mayo de 2026, los líderes en alojamiento de nodos completos de Ethereum son Estados Unidos (31%), Alemania (16%), Finlandia (8%) y Francia (6%). En conjunto, estos países controlan aproximadamente el 62% de la infraestructura. Los tres mayores proveedores de alojamiento —Hetzner, AWS y OVH— atienden alrededor del 40% de los nodos. Esta dependencia de un número limitado de operadores crea un riesgo significativo: la desconexión simultánea de una parte importante de la infraestructura podría afectar gravemente la estabilidad de la red.
Comparación con otras redes PoS
En términos de consumo energético absoluto, Ethereum ocupa el segundo lugar entre las redes PoS estudiadas, solo superado por Solana, que consume aproximadamente 13,48 GWh al año. Sin embargo, al normalizar por capitalización de mercado, el panorama cambia: Ethereum gasta aproximadamente 33 kWh por cada $1 millón de valor de la red. En comparación, Solana presenta 283 kWh por $1 millón, casi 8,5 veces más. El mejor resultado lo registró BNB Chain. El consumo total de todas las redes PoS estudiadas se estima en aproximadamente 38 GWh al año.
Es importante señalar que la métrica «energía por transacción» fue excluida intencionalmente por los autores. La razón es que alrededor del 92% de las operaciones en el ecosistema de Ethereum se realizan a través de redes de escalado de segunda capa, no en la red principal. Calcular solo con las transacciones de la red principal habría dado un resultado muy distorsionado.
Huella de carbono y perspectivas
Las fuentes renovables y nucleares proporcionan el 56,4% de la electricidad que alimenta los nodos de Ethereum, mientras que los combustibles fósiles representan el 43,6%. La huella de carbono anual de la red se estima en aproximadamente 2370 t CO₂-eq., un 99,98% menos que el último valor antes de The Merge. Una mayor reducción de emisiones dependerá principalmente de la descarbonización de los sistemas energéticos en los países donde se alojan los nodos. Incluso con un consumo energético constante, la huella de carbono puede disminuir a medida que aumente la proporción de generación baja en carbono.
Mi comentario: Los datos del CCAF demuestran claramente que la transición a PoS no solo fue un avance tecnológico, sino también ecológico para Ethereum. Sin embargo, la dependencia persistente de unos pocos proveedores de alojamiento es una señal de la necesidad de una mayor descentralización de la infraestructura. Sin ello, la red sigue siendo vulnerable a shocks externos, lo que podría anular parte de las ventajas logradas.