Mientras toda la atención está puesta en las acciones de la Reserva Federal, la verdadera placa tectónica a punto de mover los mercados globales se encuentra en Japón. La economía del País del Sol Naciente se resquebraja por tres frentes fundamentales: un endurecimiento sin precedentes de la política del Banco de Japón, el desplome de la moneda nacional y una catástrofe demográfica. Es esta combinación, y no el próximo movimiento de Estados Unidos, la que con alta probabilidad desencadenará el próximo shock global en los mercados.

La dureza que no se veía en 30 años

El Banco de Japón está llevando a cabo la reducción de balance más agresiva de su historia. En el trimestre que finalizó el 30 de junio, el regulador retiró del mercado 23,5 billones de yenes (aproximadamente $146 mil millones), un récord trimestral para todo el ciclo. Desde el pico de 2024, el balance se ha reducido en 116,9 billones de yenes (~$726 mil millones), lo que representa el 15,6% de todos los activos. Ahora, no solo se están recortando los bonos gubernamentales, sino también las ventas directas de fondos cotizados en bolsa (ETF) y fideicomisos inmobiliarios J-REIT. Ya no hay excepciones.

El mercado de deuda pública ya muestra signos de estrés. El rendimiento de los bonos del gobierno japonés (JGB) a 10 años se ha disparado al 2,90%, el nivel más alto desde septiembre de 1996. Los bonos a 20, 30 y 40 años han alcanzado máximos históricos en los niveles de 3,89%, 4,03% y 4,055%, respectivamente. La presión inflacionaria aviva el fuego: el índice de precios al productor (PPI) interanual alcanzó el 7,1% frente a una previsión del 6,8%, mientras que la tasa de interés clave es solo del 1,0%. La alta inflación implica nuevas subidas de tipos y un mayor agotamiento de un mercado de liquidez ya de por sí exhausto.

El yen bajo presión: carry trade y demografía

El frente cambiario es la segunda línea de defensa, y ya ha sido superada. A pesar de las intervenciones por valor de $72–73 mil millones este año, el par USD/JPY se mantiene cerca del nivel de 162, en las proximidades del mínimo de 40 años del yen. Una moneda débil es un azote directo para las empresas japonesas, que están quebrando debido al aumento del costo de las importaciones. Para fortalecer el yen, habría que vaciar las reservas y subir aún más los tipos, lo que inevitablemente hundiría su propio mercado de valores.

Un peligro particular es el carry trade del yen, una estrategia en la que los inversores toman prestados yenes baratos a una tasa cercana a cero y los invierten en activos de mayor rendimiento en el extranjero. Se estima que su volumen aún oscila entre $4 y $8 billones. Estos fondos prestados están invertidos en acciones estadounidenses, deuda de mercados emergentes e incluso criptomonedas. Ya hay un precedente: en agosto de 2024, una simple subida de tipos de 0,15% provocó el desmantelamiento del carry trade, hundiendo el índice Nikkei un 12,4% en una sola sesión, el peor día desde 1987.

La bomba demográfica de relojería

El tercer problema, y quizás el más irresoluble, es la demografía. En 2025, nacieron en Japón solo 671.236 personas, el mínimo desde 1899. La tasa de fertilidad cayó a 1,14, frente al umbral de reemplazo de 2,1. Por segundo año consecutivo, las muertes superan a los nacimientos en 900.000, y la población se ha reducido de 128 millones a aproximadamente 123 millones. Casi el 29% de los habitantes del país tienen más de 65 años.

La deuda crece, mientras que la fuerza laboral encargada de sostenerla desaparece. La relación deuda pública/PIB de Japón es del 204,4%, la más alta del mundo. El banco central agota la liquidez, los rendimientos de los bonos están en máximos de 30 años, la moneda se desploma y los futuros contribuyentes simplemente no están naciendo.

Comentario de Cryptalist: Para el mercado de criptomonedas, esto significa una potencial tormenta perfecta. Un desmantelamiento abrupto del carry trade en caso de una nueva subida de tipos del BoJ podría provocar una salida simultánea de liquidez de todos los activos de riesgo, incluidos bitcoin y las altcoins. Los inversores deberían seguir de cerca las reuniones del Banco de Japón, ya que de ahí podría llegar la señal para una corrección global, y no de los habituales informes macroeconómicos de Estados Unidos.