Un análisis de investigaciones recientes ha revelado que los desarrolladores de centros de datos en Texas están utilizando activamente procedimientos simplificados para obtener permisos de construcción para sus propias centrales eléctricas. Esta práctica les permite evitar audiencias públicas e inspecciones ambientales que son obligatorias para grandes fuentes de contaminación. En su lugar, las empresas tramitan turbinas y generadores individuales mediante un proceso acelerado, diseñado originalmente para instalaciones pequeñas.

Desde 2024, al menos 38 centros de datos han obtenido permisos para generación propia a través de este procedimiento. Más de la mitad de ellos declararon emisiones de óxidos de nitrógeno justo por debajo del umbral de 100 toneladas anuales, a partir del cual se inician los procesos públicos. Por ejemplo, el centro de datos Vantage cerca de San Antonio recibió un permiso para 99,8 toneladas de emisiones al año. Ex empleados de la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ) describen este enfoque como "primero pequeño, luego grande": las empresas dividen un proyecto único en varias solicitudes pequeñas y luego las combinan en una central eléctrica industrial.

Stargate: un proyecto masivo con una enorme huella ecológica

El ejemplo central de este esquema es el centro de datos Stargate en Abilene, parte de la iniciativa de infraestructura de OpenAI, SoftBank y Oracle, con inversiones declaradas de hasta 500 mil millones de dólares en cuatro años. El campus abarca aproximadamente 445 hectáreas, junto a una central eléctrica de gas de 360 MW. En 2024, los desarrolladores obtuvieron permisos simplificados para 10 turbinas de gas y 62 generadores diésel de respaldo. Según los documentos, este equipo podría emitir más de 1,6 millones de toneladas de gases de efecto invernadero y alrededor de 1000 toneladas de otros contaminantes al año. Aunque un representante del desarrollador Crusoe afirma que las turbinas se usarán solo para energía de respaldo, los permisos vigentes permiten su operación continua. Un año después, se presentó una solicitud para 41 turbinas adicionales y 18 generadores. Si se aprueba la expansión, la capacidad de la central será suficiente para abastecer a más de 1 millón de hogares, y la contaminación anual será comparable a las emisiones de casi 2 millones de automóviles.

Capacidad de gas para centros de datos: 40 GW y carga creciente

En Texas ya operan alrededor de 300 centros de datos, y aproximadamente otros 200 están en fase de desarrollo. Según estimaciones de Global Energy Monitor, en el estado se han anunciado 80,6 GW de nuevas centrales eléctricas de gas, de las cuales casi la mitad (alrededor de 40 GW) están destinadas al suministro directo de energía para centros de datos. En términos de capacidad de gas en desarrollo, Texas solo es superado por China. La firma analítica Cleanview identificó en EE. UU. 59 centros de datos con planes de construir sus propias centrales eléctricas, con una capacidad total de aproximadamente 90 GW, pero a mediados de 2026 solo se habían puesto en operación alrededor de 2 GW. La investigación de Floodlight mostró que las emisiones permitidas de nueve plantas de gas vinculadas a centros de datos en Texas podrían superar las 130 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año.

Respuesta del regulador y conclusiones

La ex empleada de la TCEQ, Kathryn Guerra, declaró que la agencia tiene más de 1400 casos de aplicación de la ley sin resolver, y que en el año anterior la comisión solo completó 39 de ellos. Un representante de la TCEQ cuestionó esta estimación, informando de más de 100 000 inspecciones en 2025 y un alto nivel de cumplimiento normativo. El regulador también afirmó que solo otorga permisos cuando los proyectos cumplen con las normas, pero no respondió a preguntas específicas sobre las conclusiones de la investigación.

Mi opinión experta: Esta situación es un ejemplo clásico de arbitraje regulatorio, donde las empresas explotan lagunas legales para minimizar costos. Texas, como un importante centro de minería e infraestructura de IA, corre el riesgo de enfrentar graves problemas ambientales y energéticos. Los inversores deben seguir de cerca la evolución, ya que un endurecimiento de las normas podría aumentar significativamente los costos operativos de dichos proyectos.