Los inversores en dólares, cansados de buscar rentabilidad en la era de las altas tasas de la Reserva Federal, quizás estén pasando por alto uno de los instrumentos más elegantes y subestimados del planeta. Se trata de las acciones suizas. La combinación de crecimiento fundamental y un único «carry trade» cambiario convierte a este mercado en un verdadero «código de trucos» cuya existencia pocos conocen.

Datos de varios años, rastreados desde 1926, muestran una estabilidad sorprendente: la rentabilidad anual promedio del mercado de valores suizo en los últimos 100 años ha sido de aproximadamente el 7,7%. Sin embargo, para un tenedor de dólares estadounidenses, esta cifra es solo la mitad del panorama.

Doble beneficio: crecimiento más carry

El secreto radica en la diferencia de tasas de interés. La tasa clave del Banco Nacional Suizo (SNB) se encuentra en el 0%, mientras que la tasa de la Reserva Federal supera el 4%. Cuando un inversor en dólares compra acciones suizas, en esencia, toma prestados dólares y los convierte en francos suizos. Al cubrir el riesgo cambiario (reconvirtiendo los francos a dólares), esta diferencia del 4% se paga al inversor, y no al revés.

Por lo tanto, la cobertura no solo es gratuita, sino que también genera ingresos adicionales. En total, esto proporciona una rentabilidad esperada de dos dígitos: aproximadamente un 7,7% del crecimiento de las propias acciones más un 4% del carry cambiario. Y esto a pesar de que el mercado suizo es justamente llamado el «más aburrido» del mundo: está repleto de empresas «compounder» como Nestlé y Roche, que han aumentado sus ganancias de manera constante durante décadas.

Matices fiscales y práctica

Por supuesto, la estrategia también tiene su lado negativo. Los críticos señalan acertadamente la complejidad de la tributación de dividendos para los extranjeros, lo que podría reducir el atractivo de la inversión directa. Sin embargo, para los grandes actores institucionales (bancos del nivel de Goldman Sachs o Deutsche Bank), esto es un problema resoluble a nivel de estructuración de la operación. Además, existen recibos de depósito estadounidenses (ADR) para algunas empresas suizas, lo que facilita el acceso.

Es importante entender: el carry del 4% existe exactamente mientras se mantenga la brecha de tasas entre el SNB y la Reserva Federal. No obstante, el récord histórico habla por sí mismo: desde 1931, ninguna inversión a diez años en acciones suizas ha generado pérdidas.

Opinión de experto: Esta estrategia es un brillante ejemplo de cómo los inversores a menudo persiguen el ruido en los mercados «calientes», pasando por alto la rentabilidad tranquila pero alta en el más seguro. El mercado suizo no son solo acciones, es un instrumento financiero integrado en una arquitectura macroeconómica única. Para una cartera a largo plazo en dólares, es, probablemente, uno de los activos más subestimados de la actualidad.