Esta semana, los mercados se encuentran en una encrucijada entre dos fuerzas poderosas. Por un lado, la escalada de la tensión geopolítica en torno al Estrecho de Ormuz, que ya ha impulsado al alza el petróleo y los activos refugio. Por el otro, la próxima publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio en Estados Unidos. Este informe macroeconómico, y no la geopolítica en sí, será el principal detonante para los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.

Prima geopolítica y reacción del mercado

La reacción a las noticias sobre un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz fue inmediata. El petróleo WTI se disparó más de un 4%, alcanzando alrededor de los $74,40 por barril, mientras que el Brent cotiza cerca de los $79. El índice del dólar estadounidense (DXY) se fortaleció hasta 101,2, y el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se mantiene en torno al 4,50%. El oro, activo refugio tradicional, se sostiene en la zona de los $4070 por onza, lo que indica una demanda persistente de refugios seguros a pesar del alto rendimiento de los bonos estadounidenses.

Las criptomonedas, por ahora, muestran una relativa resistencia. Bitcoin se mantiene por encima de los $63,000, y la zona de resistencia más cercana se sitúa en el rango de $64,700 a $64,900. Una consolidación firme por encima de este nivel podría abrir el camino hacia los $66,000. Sin embargo, si se pierde el soporte, la atención del mercado se desplazará hacia la marca de los $61,300. Ethereum mantiene sus posiciones alrededor de los $1777.

Un factor de apoyo importante siguen siendo las inversiones institucionales. Los ETF de criptomonedas al contado en EE. UU. registraron el 10 de julio una entrada neta de capital de más de $100 millones. Esto evidencia un interés sostenido por parte de los grandes actores, incluso en medio de la creciente tensión.

El IPC como principal motor

Actualmente, los mercados están bajo la influencia de dos factores contrapuestos. El primero es el aumento de la prima de riesgo geopolítico, que respalda al petróleo, las acciones del sector defensa y los activos refugio. El segundo es la publicación de los datos de inflación de junio en EE. UU., que debería mostrar si los altos precios de la energía están comenzando a cambiar las expectativas sobre la política futura de la Reserva Federal.

Si la inflación resulta superior a las previsiones, podría provocar un nuevo aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro y aumentar la presión sobre los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas. Por el contrario, unos datos del IPC más débiles reforzarían la opinión de que el aumento de los precios del petróleo es principalmente un shock de oferta. En ese caso, el apetito de los inversores por el riesgo en los mercados bursátiles y de criptomonedas podría mantenerse, creando condiciones favorables para que bitcoin regrese a los $66,000.

Conclusión analítica: En mi opinión, el escenario clave para bitcoin esta semana no es tanto superar los shocks geopolíticos, sino interpretar correctamente los datos macroeconómicos. Si el IPC resulta inferior a lo esperado, veremos un fuerte impulso alcista. De lo contrario, el mercado podría entrar en una fase de consolidación o corrección. Los inversores deben seguir de cerca los niveles de $64,700 y $61,300, ya que serán los marcadores de la dirección del movimiento.