Texas, que se ha convertido en uno de los principales centros de ubicación de centros de datos en EE. UU., se encuentra en el centro de un escándalo relacionado con la evasión masiva de normas ambientales. Mi investigación muestra que los promotores utilizan activamente lagunas en la legislación para evitar audiencias públicas y poner en funcionamiento sus propias centrales eléctricas de forma acelerada. Esto pone en duda no solo la seguridad ambiental de la región, sino también los principios de transparencia regulatoria.
La herramienta clave es el procedimiento simplificado para obtener permisos, originalmente diseñado para pequeñas fuentes de emisiones, como turbinas o generadores individuales. Hoy en día, las empresas presentan solicitudes para ampliar instalaciones ya en construcción, dividiendo grandes proyectos en muchos pequeños. Detener este proceso una vez iniciada la construcción es prácticamente imposible.
Juegos de umbrales y «primero pequeño, luego grande»
Mi análisis de documentos ha revelado una tendencia alarmante: desde 2024, al menos 38 centros de datos han obtenido autorización para generación propia mediante un esquema simplificado. Más de la mitad de estos proyectos declararon emisiones de óxidos de nitrógeno justo por debajo del umbral de 100 toneladas anuales, a partir del cual son obligatorios los procedimientos públicos. Por ejemplo, el centro de datos Vantage cerca de San Antonio «casualmente» se situó en 99,8 toneladas.
Exempleados de la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ) describen esta práctica con la fórmula «primero pequeño, luego grande». El proyecto se divide en varias solicitudes y luego se fusiona en una central eléctrica industrial. Según Bruce Buckheit, exdirector del departamento de cumplimiento de la EPA, este enfoque contradice los requisitos de considerar las partes interconectadas de un proyecto en su conjunto.
Stargate: el proyecto insignia bajo la lupa
El ejemplo central es el centro de datos Stargate en Abilene, parte de la iniciativa de infraestructura de OpenAI, SoftBank y Oracle con inversiones declaradas de hasta $500 mil millones. En 2024, los desarrolladores obtuvieron permisos simplificados para 10 turbinas de gas y 62 generadores diésel. Según los documentos, este equipo podría emitir más de 1,6 millones de toneladas de gases de efecto invernadero y alrededor de 1000 toneladas de otros contaminantes anualmente.
Un representante de la empresa Crusoe, que desarrolla el campus, afirma que las turbinas se utilizarán solo para energía de respaldo. Sin embargo, los permisos vigentes permiten su operación continua. Un año después, los desarrolladores solicitaron un permiso principal para otras 41 turbinas y 18 generadores. De concretarse, la capacidad de la central eléctrica sería suficiente para abastecer a más de 1 millón de hogares, y la contaminación anual sería comparable a las emisiones de casi 2 millones de automóviles.
Magnitud del problema: 40 GW de capacidad de gas
En Texas ya operan alrededor de 300 centros de datos, y aproximadamente otros 200 están en desarrollo. Según estimaciones de Global Energy Monitor, en el estado se han declarado 80,6 GW de nuevas centrales eléctricas de gas, de las cuales casi la mitad (alrededor de 40 GW) están destinadas al suministro directo de energía a centros de datos. Esto sitúa a Texas en el segundo lugar del mundo en volumen de capacidad de gas en desarrollo, solo detrás de China.
La empresa analítica Cleanview identificó en EE. UU. 59 centros de datos con planes de construir sus propias centrales eléctricas con una capacidad total de aproximadamente 90 GW. Sin embargo, a mediados de 2026, solo se habían puesto en funcionamiento alrededor de 2 GW. Esto sugiere que muchos proyectos podrían quedarse solo en el papel.
Reacción del regulador y perspectivas
La exempleada de la TCEQ, Katherine Guerra, afirma que la agencia tiene acumulados más de 1400 casos de cumplimiento sin resolver, y que en el año anterior solo se completaron 39 de ellos. Un representante de la TCEQ cuestionó esta cifra, afirmando que se realizaron más de 100 000 inspecciones en 2025 y que el nivel de cumplimiento es alto. El regulador insiste en que otorga permisos solo cuando se cumplen las normas federales y regionales, pero no respondió a preguntas específicas sobre las conclusiones de la investigación.
Mi conclusión experta: La situación en Texas es un ejemplo clásico de conflicto entre el rápido desarrollo tecnológico y un marco regulatorio obsoleto. Mientras los reguladores hacen la vista gorda ante las infracciones «técnicas» y las empresas aprovechan las lagunas, corremos el riesgo de enfrentar no solo una crisis ambiental, sino un fallo sistémico en el sistema energético, que los analistas ya pronostican. La cuestión no es cómo acelerar la construcción de centros de datos, sino cómo hacerla sostenible y transparente para la sociedad.