El 11 de julio en San Francisco, alrededor de 200 activistas marcharon entre las oficinas de los actores clave en el ámbito de la IA: OpenAI, Anthropic y Google DeepMind. Su principal exigencia es la suspensión inmediata del entrenamiento de modelos de inteligencia artificial más potentes.

El organizador fue el movimiento Stop the AI Race. Es importante destacar: los manifestantes no piden la desconexión de los sistemas existentes. Su propuesta es congelar el desarrollo de nuevos modelos y redirigir los recursos liberados hacia la mejora de la seguridad, soluciones aplicadas y la alineación del comportamiento de la IA con los valores humanos. Es un enfoque pragmático que muchos en la industria ignoran en la búsqueda de parámetros.

Problemas clave planteados en la marcha

Los participantes destacaron varios temas urgentes: la reducción de puestos de trabajo, el daño ecológico de los centros de datos, la presión sobre los sistemas energéticos, el aumento del costo de la vivienda en San Francisco y la influencia excesiva de los gigantes tecnológicos. Algunos manifestantes instaron a las autoridades estatales y a los legisladores locales a reforzar la supervisión de los sistemas avanzados de IA.

Cambio de estrategia: del cabildeo a la política

El exinvestigador de IA y organizador de la marcha, Mikael Trazzi, declaró que el movimiento está cambiando de táctica. Antes, los activistas intentaban convencer a los directivos de las empresas. Ahora, su objetivo es llevar el tema a la agenda política. «Las protestas son útiles: muestran que a la gente le importa», señaló Trazzi. La acción fue apoyada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud, así como por los grupos AI Action y QuitGPT.

Esta es ya la segunda gran marcha de Stop the AI Race. En marzo, una acción similar reunió a unas 200 personas frente a las oficinas de Anthropic, OpenAI y xAI, exigiendo una pausa coordinada en el desarrollo.

Contexto: voces a favor de una pausa

Recordemos que en julio, el exempleado de OpenAI Daniel Kokotailo propuso congelar la carrera de la IA hasta 2040. Su escenario contempla un acuerdo entre Estados Unidos y China para limitar el desarrollo de la superinteligencia. Estas señales no son solo ruido. Reflejan una creciente preocupación dentro de la propia comunidad de desarrolladores.

Mi valoración: Las demandas de los manifestantes tienen fundamentos reales. La carrera de la IA ha superado los límites de una regulación razonable. Sin una moratoria global, corremos el riesgo de enfrentar consecuencias que serán imposibles de corregir. La presión política es la única palanca capaz de frenar este proceso antes de que sea demasiado tarde.