El mercado de criptomonedas vuelve a estar bajo la presión de los shocks macroeconómicos. La agresiva apertura de posiciones cortas, combinada con masivas ventas al contado, ha formado una estructura extremadamente vulnerable para bitcoin. Según las estimaciones de los traders, la configuración actual de liquidez permite una caída de la primera criptomoneda hasta el nivel de $60,000.

El principal catalizador del escenario bajista fue la declaración de Donald Trump sobre la intención de Estados Unidos de tomar el control del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégicamente importante que Irán había bloqueado anteriormente. Esta retórica aumentó instantáneamente el nivel de tensión geopolítica, lo que tradicionalmente empuja a los inversores a huir de los activos de riesgo, incluido bitcoin.

Sin embargo, no todo es tan claro. Si se recupera la demanda y disminuyen las preocupaciones geopolíticas, los analistas no descartan un fuerte rebote de las cotizaciones hacia el rango de $70,000–75,000. Este escenario es posible si el mercado considera la escalada actual como un factor temporal y comienza a comprar activamente la caída.

Mi opinión: A corto plazo, bitcoin sigue siendo rehén de la agenda de política exterior. El nivel de $60,000 no es solo un soporte psicológico, sino una zona donde se concentra una liquidez significativa de los compradores. Una ruptura por debajo de este umbral podría desencadenar una cascada de liquidaciones, pero es precisamente allí donde probablemente comenzará la compra más agresiva por parte de los grandes actores. Esperamos la reacción del mercado a las noticias de Oriente Medio.