La legislación rusa se prepara para una revisión radical de los derechos digitales de los menores. Según los planes anunciados, en 2027-2028 podría introducirse una prohibición total del acceso a redes sociales y chatbots basados en inteligencia artificial para niños y adolescentes. Esta iniciativa, presentada a alto nivel, se posiciona como un paso inevitable dentro de la tendencia global de proteger a las generaciones más jóvenes.
Contexto global y ambiciones rusas
La iniciativa se basa en la práctica mundial. Pionera en este ámbito fue Australia, seguida por la Unión Europea, países de Oriente Medio, Turquía, Kazajistán y China. Dentro de la UE se observa una diversidad de enfoques: Francia apunta a una barrera para menores de 15 años, España hasta los 16, y Grecia, a partir del 1 de enero de 2027, introduce restricciones para la audiencia menor de 15 años. Se espera un proyecto de ley paneuropeo, que podría afectar a videojuegos y bots de IA, para el otoño.
Rusia, siguiendo esta dirección, no solo pretende copiar, sino ampliar las restricciones. La prohibición podría abarcar no solo las redes sociales, sino también los videojuegos y cualquier interfaz de IA. La argumentación es estándar: el tiempo excesivo en línea y el consumo de contenido corto conllevan un deterioro de la visión, la postura, la motricidad y, lo que es crítico, la pérdida de la capacidad de concentrarse en información compleja.
Estrategia dual: prohibición y formación
Simultáneamente a la introducción de restricciones para niños menores de 14 años, se propone que a partir de los 14 años se implementen lo más rápido posible lecciones básicas sobre los fundamentos del uso de la IA. Esto encaja lógicamente en el ya adoptado curso escolar de informática avanzada, donde a partir del 1 de septiembre de 2026 aparecerá el perfil "Inteligencia Artificial". De este modo, el Estado intenta construir un sistema de dos niveles: primero, un aislamiento total de la tecnología; luego, una formación controlada y dosificada.
Sin embargo, aquí reside una contradicción fundamental. Por un lado, el poder transita sistemáticamente hacia la gestión de las tecnologías: la Duma Estatal ya aprobó en primera lectura una ley marco sobre la regulación de la IA, que divide los modelos en soberanos y nacionales, y el gobierno amplía la implementación de servicios inteligentes en su propio aparato. Por otro lado, a los niños se les protege simultáneamente del uso incontrolado de la IA y se les enseña a trabajar con una tecnología sobre la que ya se acumulan datos preocupantes.
Mi análisis: Esta dualidad crea el riesgo de que el efecto educativo se anule. Si en la práctica escolar se introducen escenarios de "resuélvelo por mí" en lugar de "ayúdame", la formación podría tener el efecto contrario, agravando la dependencia cognitiva. Las investigaciones ya muestran que el uso activo de redes neuronales reduce la capacidad de resolver problemas de forma independiente, y según datos del VTsIOM, alrededor del 70% de los ciudadanos en Rusia utilizan IA. El mercado y la sociedad tendrán que encontrar un delicado equilibrio entre protección y desarrollo, y el modelo actual parece más un experimento que una estrategia bien pensada.