El 13 de julio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó su postura sobre la regulación de las criptomonedas, instando al Senado a aprobar rápidamente la Ley CLARITY. Quedan solo cuatro semanas antes del receso de agosto de los legisladores, lo que otorga una urgencia particular a este asunto.

La esencia del proyecto de ley es una redistribución radical de las competencias en el ámbito de la supervisión de activos digitales. Según la Ley CLARITY, una parte significativa de las funciones de regulación de criptomonedas pasaría de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) a la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC). Esto reconocería efectivamente que muchos activos digitales no son valores, sino materias primas, lo que cambiaría drásticamente las reglas del juego para emisores e inversores.

Sin embargo, el camino del proyecto de ley hacia su aprobación dista de ser sencillo. Para su aprobación se requieren 60 votos en el Senado, lo que implica la necesidad de apoyo por parte de los demócratas. Estos, a su vez, insisten en incluir normas adicionales relacionadas con conflictos de intereses. Sin su consentimiento, los republicanos no podrían alcanzar el número de votos necesario.

Mi análisis: La Ley CLARITY no es solo un ajuste técnico, sino un intento de establecer un límite jurisdiccional claro entre la SEC y la CFTC. Si se aprueba la ley, veremos un aumento significativo en las solicitudes de productos de futuros y opciones, así como una reducción de la incertidumbre regulatoria para muchas altcoins. Sin embargo, la lucha por los votos demócratas podría retrasar el proceso, y el plazo de agosto parece cada vez más ambicioso.